Cortina d’Ampezzo, Italia, 19 de febrero de 2026 ::: La esquiadora estadounidense Mikaela Shiffrin se coronó
en la prueba de eslalon de los Juegos Olímpicos de Invierno. Con este triunfo, Shiffrin reafirma su estatus como la mejor de la historia en esta disciplina, sumando un logro dorado más a su palmarés y rompiendo récords de victorias en competiciones internacionales.
Shiffrin, de 30 años, cubrió los dos recorridos en la pista Olympia delle Tofane (con salida a 1.735 metros de altitud y un desnivel de 180 metros) en un minuto, 39 segundos y diez centésimas, y volvió a ganar con enorme claridad: con un segundo y medio sobre la suiza Camille Rast, segunda; y con un segundo y 71 centésimas respecto a la sueca Anna Swenn-Larsson, que se colgó la medalla de bronce.
La estadounidense, asimismo ocho veces campeona mundial y que sucedió en el historial de esta prueba a la eslovaca Petra Vlhová (vigésima ayer), ganó su tercer oro olímpico, después de los de eslalon y de gigante que había capturado, respectivamente, en los Juegos de Sochi (Rusia), en 2014, y en los de PyeongChang (Corea del Sur), cuatro años después, capturando de esta forma su decimonovena medalla en un gran evento.
Defendía título Vlhová, saliendo aún del túnel de las lesiones graves, pero la eslovaca no pasó del vigésimo noveno, a 2.86 del de la norteamericana, en la primera bajada, marcada por el austriaco Klaus Mayrhofer.
La segunda, con marcaje de Sascha Sorio, técnico del equipo sueco, le vino de perlas a Swenn-Larsson, que, al igual que Rast, avanzaría dos puestos para subirse al cajón.
De entre todos los récords que posee Shiffrin, dos (históricos y absolutos, entre mujeres y hombres) son estratosféricos: lleva 108 victorias en la Copa del Mundo, de las cuales 71 (siete esta temporada) las había logrado en el eslalon.
Shiffrin no se dejó atrapar, esta vez, por los fantasmas chinos. Completó una bajada imperial, como la emperatriz deportiva que es. Pulverizó todas las marcas y se reencontró, finalmente, con la historia olímpica.