tras la decisión del Congreso del país centroamericano de prohibir la participación de opositores en las elecciones.
En un comunicado, el secretario de Estado, Marco Rubio, llamó a "poner fin de inmediato a las operaciones habituales con esta brutal dictadura" del presidente Daniel Ortega y su esposa y copresidenta Rosario Murillo.
"Las dictaduras que niegan los derechos inalienables de sus ciudadanos no deberían gozar de los mismos beneficios económicos o políticos que los gobiernos comprometidos con la defensa de la paz y la seguridad hemisféricas", advirtió el jefe de la diplomacia estadounidense.
Ortega, exguerrillero izquierdista de 80 años y su esposa gobiernan con poder absoluto y un fuerte control sobre la sociedad nicaragüense, tras las protestas de 2018, cuya represión dejó unos 300 muertos según la ONU, y cientos de miles de exiliados.
Estados Unidos ha aumentado en los últimos meses la presión económica y diplomática sobre Managua, con sanciones contra las principales figuras del régimen y al movilizar a sus aliados en América Latina.