arancel global del 10% aplicado por Estados Unidos. La decisión generó reacciones diversas tras un fallo judicial que anuló parte de las medidas impulsadas originalmente por Donald Trump.
El nuevo recargo entró en vigor este martes y se aplicará durante 150 días a todas las mercancías que ingresen al mercado estadounidense, salvo excepciones contempladas en productos específicos o tratados vigentes. La medida mantiene presión sobre sectores como la agroindustria, las manufacturas y las materias primas, que dependen del acceso a ese mercado.
México enfrenta este escenario con mayor margen de maniobra gracias al Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), que mantiene libres de aranceles a numerosos bienes. Esta condición permite preservar ventajas competitivas frente a otras economías de la región, pese al nuevo esquema comercial.
El secretario de Economía, Marcelo Ebrard, señaló que el fallo redujo la presión sobre productos mexicanos fuera del T-MEC. Según explicó, esos bienes habrían enfrentado un arancel del 25%, pero ahora el recargo se ubica en 15%. No obstante, el Gobierno mexicano continúa evaluando el alcance de las nuevas disposiciones.
México, como principal socio comercial latinoamericano de Estados Unidos, mantiene una relación estratégica con ese mercado. Sin embargo, sectores como el acero, el aluminio y los vehículos aún enfrentan gravámenes, por lo que las autoridades mantienen seguimiento a su evolución.
En la región, Brasil también observa beneficios tras la suspensión parcial de aranceles previos, que favorece exportaciones por unos 21 mil 600 millones de dólares. En contraste, Argentina enfrenta incertidumbre sobre su acuerdo comercial con Estados Unidos.
Por su parte, Colombia considera que el fallo beneficia a exportadores, aunque el nuevo recargo mantiene riesgos. En Chile el impacto sería limitado, mientras que Ecuador prevé una desaceleración en sus exportaciones.
En Centroamérica, Costa Rica y Guatemala mantienen monitoreo, mientras Bolivia registra menor impacto.
El nuevo arancel redefine el panorama comercial regional. En el caso de México, el T-MEC permite mantener condiciones estables, aunque el Gobierno continúa evaluando los efectos en sus exportaciones.