permitiría a México acceder a tecnología avanzada para la exploración en aguas profundas. Esta alianza estratégica podría acelerar la explotación de yacimientos detenidos como Trión y Lackach, incrementando la producción a largo plazo.
"Están en aguas profundas y precisamente por esta dificultad técnica que tiene Pemex no se han desarrollado con la velocidad que se requiere. Entonces, esta alianza reduce el riesgo técnico y lo que va a ayudar es que Pemex pudiera mejorar la producción en el mediano y largo plazo, porque hay que considerar que estos proyectos son de muchos años", anotó.
La alianza también reduciría la dependencia energética de Estados Unidos, aseguró. En tanto, aunque Pemex atraviesa problemas financieros, mayor producción petrolera y de gas podría aminorar la crisis, "pero no va a resolverla por completo", indicó la experta.
La paraestatal mexicana es la petrolera más endeudada del mundo, según agencias crediticias internacionales como Moody's y Fitch Raitings, y medios financieros como Reuters y Bloomberg. Aunque en 2025 el Gobierno federal emprendió una estrategia de saneamiento de sus finanzas, la empresa acumula una deuda superior a los 84 mil millones de dólares, mientras que en los últimos 20 años su producción petrolera ha disminuido al pasar de alrededor de tres millones de barriles diarios a poco más de 1.6 millones el año pasado.
Pasillas apuntó que aún no se conocen mayores detalles de lo que implicaría la alianza Pemex-Petrobras, pero no se descarta explotar los yacimientos existentes -como Trión o Lackach- y explorar otras aguas profundas de México.
"Importamos el doble de lo que exportamos tanto en petróleo como de sus derivados. Este tipo de alianzas sí pueden aumentar la producción petrolera y abonar (a la soberanía energética de México), pero no resolvería completamente los problemas. En el corto plazo no, porque son proyectos de largo alcance, pero posiblemente en el mediano y largo plazo podría abonar (a la solución de la crisis de Pemex)", subrayó.