de Defensa afina estrategias militares sobre la isla a la espera de instrucciones directas del presidente Donald Trump. Los planes de intervención se habrían agudizado debido a la tensión geopolítica y la postura beligerante de la administración republicana actual.
El Departamento de Guerra (antes Departamento de Defensa) de EE. UU. respondió a una consulta de la agencia española EFE que no especularía sobre "escenarios hipotéticos" y que las fuerzas armadas prevén diversas contingencias y "permanecen preparadas para ejecutar las órdenes del presidente".
::: Sin confirmación oficial, en medio de presiones
Estas afirmaciones se producen tras meses de medidas contra La Habana: restricciones al suministro de petróleo, entre otras presiones económicas para forzar cambios políticos, y contactos iniciales en busca de una salida a la crisis, encuadra el medio cubano en el exilio Cibercuba.
El propio Trump, que ha repetido constantemente que Cuba será su próximo objetivo, tras Irán, ha dejado abierta la puerta a una acción directa: "Creo que tendré el honor de tomar Cuba", ha dicho. "Puede ser una toma de control amistosa... o no", dijo también.
El secretario de Estado de EE. UU., Marco Rubio, fue tajante el mes pasado, al ser preguntado sobre sucesivas filtraciones a la prensa sobre las relaciones entre Cuba y Estados Unidos: "Cualquier reporte sobre Cuba que no venga de nosotros es mentira", dijo, intentando desacreditar reportes como el de USA Today o anteriores del New York Times, en un contexto de alta incertidumbre y sensibilidad, recuerda Cibercuba.
::: Entre bloqueo económico, presión política y crisis estructural
Las tensiones entre Cuba y Estados Unidos, que se intensificaron en enero, tuvieron un nuevo repunte esta semana cuando el canciller de La Habana, Bruno Rodríguez, acusó a Washington de intimidar a quienes tratan de comerciar con la isla y defendió el derecho del país caribeño a importar combustibles.
Trump endureció la presión contra el Gobierno de Miguel Díaz-Canel bloqueando el envío de crudo venezolano desde la captura del presidente, Nicolás Maduro, el pasado 3 de enero.
El bloqueo petrolero estadounidense de los últimos tres meses ha venido además a agravar una crisis estructural que la isla viene padeciendo, como mínimo, desde hace más de seis años. La economía del país se ha contraído un 15 % entre 2020 y 2025.