Ignorancia y poder, hacen mal coctel. No saber en qué posición se está y suponer que el trono desocupado hay que ocuparlo
porque no hay quien lo reclame, es más contraproducente que sentarse en un lugar que, soberbia lo “eleva” hacia los cielos. Suponer que el poder es para toda la vida, es mostrar que su único fin era obtenerlo a costa de lo que fuera, así se llamaran acordeones o brigadas de apoyo “ciudadano”.
Obligar a los subordinados a realizar las tareas que en su niñez llevó a cabo -si es que algún día trabajó-, es recordar que entre sus funciones estaba bolear el calzado de su amo.
Seguramente haber sido esclavo voluntario lo curtió y lo hizo sensible a la realidad en la que bien millones de mexicanos.
Y ahora que tiene el poder, prestado no comprado para toda la vida, obliga a su directora de comunicación, quien seguramente jamás tuvo un cargo similar en el que cobrara 100 mil pesos mensuales, a limpiarle el calzado en un lugar público, en donde había decenas y quizá centenares de personas, porque no quería que se “vieran sucios” en el tan eximportante evento de conmemorar la promulgación de la Constitución de 1917.
Mostró cómo un descendiente de indígena puede ordenar a los “blancos” y obligarlos a realizar funciones que en su niñez practicó y sabe cómo hacer brillar el calzado del amo.
Es como la reivindicación de el indigenismo mostrando que los habitantes originarios de este país tienen derechos y por tanto son iguales a los que los dominaron y hoy humillan.
No conozco al pseudo indígena de origen Ñuu Savi -mixteco- y no tengo ni el mínimo deseo de cruzar palabra con él, pero por lo que he leído de su accionar antes de convertirse en el candidato de los acordeones más votado con lo cual se ganó democráticamente ser el presidente de la nueva Corte de Injusticia, es prepotente, cretino y pagado de sí mismo.
Como si su arribo a lo que hasta hace 5 meses era el máximo tribunal del país, reivindicara a su etnia y si llega siquiera a imaginarlo, no a pensarlo porque sería mucho pedir, tiene una forma discutible de respetar sus orígenes, si es que los tiene.
Disculparse de manera pública no repara el daño llamado humillación cometido con su comunicadora y uno de sus ayudantes.
Se entiende que tener un empleo con salarios que permitan doblegarse para conservarlos no conllevan a perder la dignidad… que seguramente no conoce quien arrastra por los suelos su calidad de comunicadora … Sería excelente vocera del gremio lustrador de calzado, entre quienes se encuentran genios de la crema y la grasa a grado tal que el calzado del ministro habría quedado listo, brillante y elegante para acudir al evento de la Corte, en donde su majestad, Claudia I, se equivocó en el discurso pronunciado, pero don Hugo aplaudió cual foca de circo.
A partir de la estatura de Napoleón se estableció la frase: todos los chaparros miran hacia arriba.
Y no es ofensiva. Es realista. No se puede mirar a los ojos, de frente, sin la estatura del de enfrente.
Así vive el ministro indígena, cuyos gustos por lo que ama la clase privilegiada, no esconde y, por el contrario, los hace públicos.
Jesús Michel Narváez
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