Neutralidad para mediar …

Claudia Sheinbaum se propone como mediadora para resolver los conflictos entre Estados Unidos y Cuba y ello muestra

la osadía y el desconocimiento de lo que significa ser mediador.

Tres requisitos sine qua non: neutralidad, confidencialidad e imparcialidad.

La presidenta no reúne ninguno de ellos.

Y aunque las partes lo solicitaran, sería arriesgado para ellas y para México aceptar el encargo.

La presidenta mexicana respondió a la interrogante:

“Eso depende de Cuba y de Estados Unidos (la mediación). Cuba es un país soberano, independiente. Estados Unidos también. México siempre ha puesto la mesa para poder atender cualquier conflicto. En muchos momentos de su historia. Y este no es la excepción”.

No quedó ahí: “Bueno, no es un asunto personal. Y México, porque es México, no es la presidenta, es México, en la mejor historia de nuestra diplomacia y política exterior, siempre va a estar dispuesto a apoyar la soberanía de los pueblos y el diálogo para la solución pacífica de conflictos”.

Mentir parece ser ya una acción cotidiana en el gobierno federal actual y, claro, del que se fue.

Sostener que no es un asunto personal sino de México, país, no deja duda del compromiso que adquiere para con los cubanos y el reto para Estados Unidos,

¡Claro que es un asunto personal!

Muy personal.

Más allá de interpretaciones, cómo mediar en un conflicto que tiene 67 años de existencia y nadie ha podido siquiera reducirlo.

No imagino a la doctora Sheinbaum, en papel de jefa de Estado y no en lo personal, encontrar el camino que lleve a la paz, que Cuba no se hunda más y que el régimen dictatorial llegue a su fin.

México, claro, es un país soberano e independiente … en el papel y la Constitución. La realidad, la cruda realidad, es que somos una Nación dependiente de diversas nacionales, fundamentalmente de Estados Unidos, cuando el 87 por ciento de las exportaciones se dirigen allende la frontera norte.

Se entiende que ningún país es soberano en alimentos y, sin embargo, en México, desde que arribó la 4t, la producción de granos, cárnicos, aves y frutas y verduras se ha reducido y ahora se importan más. Es cierto, el sector agropecuario en su conjunto exporta casi 10 mil millones de dólares que, en conjunto suma, pero no cuenta.

Si importamos lo básico es la admisión de que aquí no lo tenemos.

El simplismo con el que se habla de soberanía hace de lado la regla de oro: sin crecimiento económico no hay soberanía, como escribió el académico Ulises Corona.

Luego, entonces, si Cuba es un país soberano, que se rasque con sus uñas.

Y quizá lo peor sea “andar de ofrecida” para ser mediadora sin reunir los requisitos esenciales para ejercer el cargo. Si alguien solicitara la mediación sería Cuba y por supuesto elegiría a México. ¿Estados Unidos aceptaría?

Como admite la presidencia “también Estados Unidos es soberano” (sic) y por tanto tendría que participar en la selección del o la mediadora.

Dice ella: no es asunto personal, es de México, país.

La verdad incomoda, señora presidenta.

Deje que Cuba y Estados Unidos arreglen sus profundos desacuerdos y después haga lo que mejor le convenga a México que, por supuesto, ni será pelarse con el vecino del norte.

Jesús Michel Narváez

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