En Mexico y en gran parte del planeta, se relaciona a Roma como un Imperio y por lo general solo se reconoce a Julio Cesar
como el mayor político, militar, abogado y estratega de aquellos entonces. Sin embargo, poco se sabe que antes del imperio que se funda con Octavio Augusto (primero en llevar el título de Augusto), existió una república que, aunque su nombre sea engañoso, fue gobernada por tiranos como Lucio Cornelio Sila, quien es prácticamente el que desató el hambre de Cayo Julio para llegar al poder.
Ese dictador,Sila, fue muy parecido en sus formas al emperador Domiciano, el menor de la dinastía Flavia que honrosamente representa Vespasiano un buen gobernante, cuyo apellido fue arrastrado por el hijo menor, Domiciano que, convertido en un tirano. Fue traicionado y asesinado por su propia familia por afinidad. Al igual que Cayo Julio termina sus días en manos del hijo de su amante. Bruto. No hay menor definición que la que lleva por nombre.
Todo esto no sería necesario mencionar de prefacio, si la nueva escuela mexicana hubiera dado resultados y no hubiese terminado como lo que es hoy, un mercadode lágrimas televisado, con corrupción expuesta a discreción y con las aulas repletas de niños y jóvenes sin preparación suficiente. Carne de cañón para la manipulación como fue con los populares de entonces.
Entrado a tema, la primera coalición de Roma fue una alianza político-económica-militar entre el 60 y el 53 aC, entre Cayo Julio Cesar, Pompeyo y Craso. Un pacto que se sostenía incluso con el patrimonio de las familias de estos por medio de matrimonios.
Esta coalición fue tan exitosa, que aún y cuando los tres sujetos eran “patricios”, lograron que los populares (algo así como el partido del pueblo) los eligieran sobre los optimaes (el partido de los patricios), logrando controlar el Senado, las legiones y con ello, el motor político y económico de la república.
Para ello usaron diversos argumentos como el de exhibir la corrupción de la dinastía Cornelia que gobernaba entonces, y que, con ayuda de varios abogados de gran poder como el mismo Marco Tulio Cicerón, abrieron el camino para ablandar políticamente al senado. Un caso fundamental fue el de Lucio Sergio Catilina, senador cuya tremenda corrupción quedó marcada en el famoso discurso conocido como “las catilinarias” elaborado de forma brillante por Cicerón.
Esta coalición logró todo lo que se planteaba, desde la búsqueda de las Galias, hasta el control comercial de toda Roma. Sin embargo, mientras la república aún y con sus tiranos esporádicos se sostenía en el gobierno colegiado como principio, y con cargos anuales rechazando siempre la monarquía. La coalición de Julio, Craso y Pompeyo, llegó a acumular tanto poder que impuso un nuevo orden.
Julio César llegó a nombrarse dictador perpetuo obteniendo del senado los poderes exclusivos en materia civil, militar y religiosa. Con ello se transforma en la única figura de autoridad de Roma y elimina todos sus contrapesos.
Este exceso de poder impulsado desde los populares desembocó en el rompimiento de la coalición, a partir de la muerte de Julia.La hija de Cayo Julio casada con Pompeyo, iniciando desencuentros entre ambos, que terminaron de estallar con la muerte de Craso en una batalla.
Cayo Julio Cesar, el máximo líder terminó traicionado a sus aliados y acumulando todo el poder de Roma. Y ese mismo poder lo llevó a su muerte en una traición de sus propios senadores en el año 44 a.C. en manos su hijastro (por así decirlo).
Su muerte provocó un aguerra civil entre optimaes y populares, que, con el paso del tiempo llevó a Roma a instaurar el primer Imperio en el 27 a.C. con el Augusto, Octavio.
Sin lugar a duda, esta historia de la primera coalición de Roma debe darnos muchas enseñanzas para que, quienes participamos de las mismas no caigamos en los mismos errores. De no ser así, las alianzas seguirán, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido.
Hugo Alday Nieto .
Doctor en Derecho,
(Licenciado en Derecho con mención honorífica. Maestro en Derecho empresarial. Maestro en Derecho de la Propiedad Industrial e Intelectual y Derecho de la Competencia. Doctor en Derecho con mención honorífica).