Alertan por riesgo de fragmentación en ruta de mariposa monarca

Ciudad de México, México ::: 1 de mayo de 2026 ::: Especialistas advirtieron que el cambio climático y la deforestación

amenazan la migración anual desde Canadá hasta el centro de México. La pérdida de hábitats en el trayecto pone en peligro una de las travesías más emblemáticas del reino animal.

 Este recorrido, que puede superar los 4 mil kilómetros, no sólo es un fenómeno natural asombroso, sino también un indicador de la salud de los ecosistemas por los que atraviesan estas mariposas. La migración de la monarca depende de una compleja interacción entre factores climáticos, disponibilidad de plantas huésped como el algodoncillo (Asclepias), y hábitats adecuados a lo largo de su ruta.
Sin embargo, esta icónica travesía enfrenta nuevos riesgos derivados del cambio climático y del uso del suelo, que podrían alterar la idoneidad de las áreas críticas para la reproducción y el tránsito de la especie. Un reciente estudio, elaborado por investigadores de la UNAM, “Regional risk shifts to monarch butterfly migration due to climate change”, publicado en Plos Climate, analiza cómo estas variaciones ambientales podrían fragmentar las rutas tradicionales y afectar la supervivencia del fenómeno migratorio, especialmente hacia mediados y finales del siglo XXI.
A partir de esta investigación, se puede entender no sólo la vulnerabilidad de la monarca como especie migratoria, sino también la necesidad de estrategias de conservación más amplias y coordinadas entre México, Estados Unidos y Canadá (https://journals.plos.org/climate/article?id=10.1371/journal.pclm.0000802).

::: Un poco de contexto
El trabajo que realizaron los investigadores Víctor Sánchez Cordero, Saúl Castañeda, Francisco Botello y Blanca Verónica Juárez Jaimes del Instituto de Biología de la UNAM; Carolina Ureta Sánchez, perteneciente al Instituto de Ciencias de la Atmósfera y Cambio Climático (ICAyCC-UNAM), y Alma Mendoza Ponce del Instituto de Ecología (INECOL), se enfocó en evaluar la vulnerabilidad del proceso migratorio al ser alterado por variaciones ambientales y climáticas.
“Cada una de estas disciplinas aportó datos y perspectivas para construir un modelo que permitió entender no sólo dónde están las mariposas hoy, sino cómo podrían cambiar las zonas idóneas para completar su migración en las décadas por venir”, comentó Ureta Sánchez.
La investigación se basa en un multimodelo que combina tres tipos de idoneidad para evaluar el riesgo. Ureta Sánchez las explicó:
• Idoneidad climática, basada en proyecciones de temperatura y precipitación, según los modelos climáticos globales para horizontes de tiempo como 2030, 2050 y 2070, con escenarios tendenciales.
• Idoneidad biológica, enfocada en los huevos y larvas de la mariposa monarca, que no se dispersan por sí mismos, y su dependencia exclusiva a las plantas Asclepias (algodoncillo).
• Idoneidad ambiental, que incorpora el cambio de uso de suelo, incluida la expansión de la frontera agrícola, y la presencia de vegetación primaria y secundaria que rodea las áreas de reproducción y tránsito.
Estos tres conjuntos de variables se superponen espacialmente para determinar dónde existen condiciones favorables actuales y proyectadas para que la mariposa pueda completar el ciclo inicial de su migración.

::: ¿Qué resultados se obtuvieron?
Sánchez Cordero y Ureta Sánchez indicaron que uno de los hallazgos más importantes del estudio es que, aunque la mariposa no se encuentra amenazada de extinción por sí misma bajo los escenarios climáticos evaluados, el proceso migratorio sí podría verse seriamente afectado.
“Esto se debe a que las zonas de alta idoneidad climática, biológica y ambiental tienden a desplazarse hacia el sur, lejos de la frontera entre México y Estados Unidos, lo que puede fragmentar los corredores migratorios tradicionales y hacer que el trayecto hacia el norte sea más costoso energéticamente para las mariposas. En otras palabras, aunque los individuos puedan sobrevivir, las condiciones que permiten que la migración ocurra como siempre se ha conocido podrían deteriorarse”, acotó la investigadora del ICAyCC.
Este desplazamiento de los hábitats idóneos podría incluso facilitar que algunas poblaciones monárquicas se vuelvan residentes en México o regiones más al sur, en lugar de completar los miles de kilómetros de migración anual hacia el norte. Así, el fenómeno migratorio emblemático –el que hace que generaciones sucesivas de mariposas viajen entre Canadá, Estados Unidos y México– podría diluirse, alterando no sólo patrones biológicos sino también conexiones ecosistémicas y culturales de gran importancia.
Estos escenarios, basados en diferentes modelos climáticos globales, permiten analizar cómo variaciones en temperatura, precipitación y expansión agrícola podrían afectar la idoneidad de las zonas de reproducción y migración de la mariposa. Si bien no predicen con certeza lo que ocurrirá, ofrecen un rango de posibles impactos y constituyen herramientas importantes para la generación de alertas tempranas y la planificación de estrategias de conservación.

::: Buenas noticias, pero…
El pasado 17 de marzo, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) dio a conocer que las colonias de mariposas monarcas en los bosques mexicanos ocuparon 2.93 hectáreas frente a las 1.79 ha registradas el año previo. Aunque esto es una buena noticia, Sánchez Cordero destacó que este aumento es parte de las fluctuaciones naturales de largo plazo y no reflejan necesariamente una tendencia sostenida de recuperación.
“Hay que tener cautela al interpretar incrementos puntuales de ocupación como signos de recuperación definitiva. En los picos históricos de cobertura forestal ocupada por las colonias de la mariposa monarca, se estimaba una población cercana a 400 millones de individuos. Sin embargo, en el punto más bajo registrado en 2013, la superficie ocupada fue de 0.69 hectáreas con una población estimada entre 25 y 50 millones de individuos. Esto refleja un decremento poblacional muy significativo y no hay una tendencia clara de recuperación actualmente”, indicó.

::: ¿Qué se puede hacer?
La conservación del fenómeno migratorio de la mariposa monarca representa un desafío complejo que va mucho más allá de la protección de las zonas de invernación en México.
Sánchez Cordero mencionó que tradicionalmente se ha asumido que si se preservan las llamadas zonas núcleo, donde las mariposas llegan para invernar, se garantiza la continuidad de su migración. Sin embargo, los datos de los últimos 16 años muestran que, aunque la cobertura forestal en estas áreas ha aumentado y la deforestación ha disminuido significativamente, no se ha observado un incremento en las poblaciones invernales.
“Esto demuestra que la protección de las zonas núcleo, por sí sola, no garantiza la conservación del fenómeno migratorio, evidenciando la necesidad de un enfoque más amplio e integral”, apuntó.
Debido a ello, entre las propuestas más relevantes desarrolladas por el investigador del IB para atender esta problemática se encuentran:
• La creación de una red de áreas de conservación a lo largo de la ruta migratoria, que se extienda desde el centro de México hasta el norte y noreste del país, conectando con Estados Unidos y Canadá. Esta red garantizaría que las mariposas tengan acceso a fuentes de alimento como néctar y polen, esenciales para completar su viaje hacia las zonas de invernación.
• Implementar áreas protegidas dinámicas, es decir, zonas que se decreten temporalmente como parte de la reserva de la biósfera en función de la elección anual de las mariposas para sus sitios de invernación, permitiendo así proteger nuevos hábitats conforme se seleccionen cada año.
• Una coordinación internacional para reducir el uso de herbicidas en Estados Unidos y Canadá, asegurando la presencia de algodoncillo suficiente y bien distribuido, lo que es vital para la migración de primavera.
“Es muy usual que a nuestro país se le acuse por la pérdida de la biodiversidad, pero México sí hace esfuerzos para conservar sus especies, sobre todo con la mariposa monarca. Sin embargo, éstos requieren coordinación con Estados Unidos y Canadá, ya que la supervivencia de la mariposa monarca depende de su ruta migratoria completa”, enfatizó Carolina Ureta.

::: Aprovechar la tecnología
El monitoreo y seguimiento de las mariposas también son un componente central en las estrategias antes mencionadas. Actualmente, hay 500 mariposas monarcas con microchips solares, lo cual permite trazar con precisión las rutas migratorias y evaluar el comportamiento de los individuos.
Para ambos investigadores, la información que se arroje de este seguimiento permitirá comprobar si algunas mariposas establecen poblaciones residentes en México, un fenómeno que podría diluir significativamente la migración. Además, los datos obtenidos contribuirán a probar diversas hipótesis sobre los factores que influyen en el fenómeno migratorio, así como a afinar las estrategias de conservación.

::: Un tesoro
Más allá de su dimensión biológica, la mariposa monarca posee un gran valor social, cultural y económico. Su carisma genera interés y participación ciudadana en los tres países que atraviesa durante su migración.
En México, los programas de ciencia ciudadana han involucrado a miles de personas en la observación y registro de mariposas, demostrando que la conservación puede generar un impacto positivo en la sensibilización ambiental y fomentar la participación social.
Por otro lado, en el factor cultural, la mariposa monarca está vinculada al Día de Muertos, reforzando su papel como símbolo de identidad y patrimonio intangible.
La especie también tiene relevancia económica para las comunidades locales gracias al turismo asociado a la migración, evidenciando que la conservación ofrece beneficios directos e indirectos a la sociedad.
Sumado a todo ello, también está el factor político, “proteger el fenómeno migratorio contribuye a metas nacionales como el compromiso de México en el acuerdo de Kunming de conservar el 30 % de su territorio terrestre, integrando áreas esenciales para asegurar la migración de la mariposa monarca dentro de estos instrumentos de conservación”.
Además, actúa como especie sombrilla, de manera que la protección de su hábitat favorece simultáneamente la conservación de la biodiversidad asociada a los corredores migratorios.

::: Protección multidimensional de un fenómeno natural en peligro
En resumen, salvaguardar el proceso migratorio de la monarca debe abordarse de manera integral, considerando factores climáticos, biológicos y ambientales, así como la expansión agrícola, el uso de herbicidas y la degradación de hábitats a lo largo de toda la ruta. Este enfoque multidimensional constituye la estrategia más efectiva para garantizar la persistencia de este fenómeno en el contexto del cambio climático y las presiones humanas actuales.

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