Viena, Austria, 10 de marzo de 2026 ::: Investigadores de la TU Wien crearon un código QR de apenas 1.98
micrómetros cuadrados. Este logro, que ya forma parte del Libro Guinness, abre nuevas posibilidades para el almacenamiento de datos a nivel microscópico y la eficiencia energética.
::: Un código QR grabado con haces de iones
El código fue grabado en una fina capa cerámica mediante haces de iones. Sus píxeles individuales miden 49 nanómetros, aproximadamente diez veces menos que la longitud de onda de la luz, por lo que solo pueden observarse con un microscopio electrónico.
Según la TU Wien, fabricar estructuras tan diminutas no es en sí una novedad. Lo realmente relevante es su estabilidad: el material evita la presencia de átomos errantes que podrían alterar o borrar la información almacenada.
"Hemos creado un código QR diminuto, pero estable y legible repetidamente", explica el investigador Paul Mayrhofer, del Instituto de Ciencia e Ingeniería de Materiales.
::: Almacenamiento de datos en cerámica: datos para siglos
La clave está en el material elegido: una capa cerámica ultrafina. Según los científicos, este enfoque podría transformar la tecnología de almacenamiento. Mientras que los soportes magnéticos y electrónicos actuales suelen conservar datos durante unos pocos años, la información grabada en cerámica podría permanecer intacta durante siglos o incluso milenios.
Además, no requiere suministro constante de energía, refrigeración ni migración periódica de datos. "Con los soportes de almacenamiento cerámicos seguimos un enfoque similar al de las culturas antiguas, cuyas inscripciones aún podemos leer hoy", señala el investigador Alexander Kirnbauer.
El Libro Guinness de los Récords confirmó en su sitio web la marca, establecida el 1 de diciembre de 2025. El proyecto se realizó en colaboración con la empresa emergente germano-austriaca Cerabyte. El récord anterior lo tenía la Universidad de Münster, que en 2024 había creado un código QR de 5,38 micrómetros cuadrados.