México, 12 de octubre de 2022: No habrá versión más mexicana de “Pinocho” (“Pinocchio”) que la realizada por Guillermo del Toro, quien además de

escribir, producir y dirigir este filme animado junto al también cineasta Mark Gustafson, decidió incluir a su natal Guadalajara en la producción, pues parte de las escenas —que llegarán a cines selectos en noviembre y a la plataforma Netflix el 9 de diciembre— se filmaron en el Centro de Animación Internacional Taller del Chucho con el talento tapatío de los llamados “Siete Magníficos”, animadores seleccionados por el propio ganador del Oscar por “La forma del agua”.

Previo a que la cinta “Pinocho” sea estrenada, en un encuentro con la prensa donde estuvo presente EL INFORMADOR, los directores Guillermo del Toro y Mark Gustafson, así como el equipo de producción, revelaron cómo se logró esta película donde la técnica stop motion tomó vida para ofrecer una narrativa lo más humana y realista posible dentro de la fantasía.

“Es un viaje de toda una vida para mí. Hace aproximadamente 15 años atrás comenzamos con ‘Pinocho’, y hace alrededor de 10 años hice una promesa de concentrarme cada vez más en la animación ya que, y quiero enfatizar, la animación es cine, la animación es arte, no es un género, no es sólo para niños”, señaló Guillermo del Toro.

El tapatío enfatizó que desde su infancia, “Pinocho” —cuento creado por el escritor italiano Carlo Collodi— estuvo presente y lo sumó como uno de sus personajes favoritos, recordando que al igual que “Frankenstein”, “Sherlock Holmes” o “Tarzán” son figuras que han trascendido históricamente en el colectivo popular y son por mucho las más adaptables por sus metáforas y reflexión hacia la esencia humana.

“Son personajes que incluso si no los has leído, conoces su historia o crees que la sabes y por lo tanto, puedes utilizarlos como metáforas para la ciencia, para las emociones humanas, para muchas cosas (…) pensé que podría ser una gran herramienta para hablar de lo hermoso y frágil que somos como humanos, y de cuánto nos necesitamos unos a otros”.

Teniendo en claro que aspiraba a una historia especial partiendo de la historia original, Guillermo siempre tuvo en mente adaptar esta trama a su característico estilo oscuro y versionarla desde una perspectiva más adulta, pero manteniendo esa reflexión sobre la identidad que el pequeño “Pinocho” y su padre “Geppetto” representan y cómo entienden el mundo ante una caótica sociedad y con tentaciones banales en cada paso.

“Yo diría que casi la mayoría de historias de ‘Pinocho’ son acerca de la obediencia. La nuestra es sobre la desobediencia. La desobediencia, siendo un factor primordial para convertirse en humano, no significa cambiarte a ti mismo o los demás, es la comprensión. Pienso que el primer paso hacia la conciencia y el alma, para mí, es la desobediencia”.

- Una oda a la animación

Guillermo del Toro recordó que si bien hace 15 años comenzó a plantear la idea de elaborar su propio “Pinocho”, al descubrir los nuevos dibujos que el ilustrador Gris Grimly alistaba para su propio cuento publicado en 2002, encontró justamente esa versión estética que también había imaginado para un “Pinocho” diferente y más realista a diferencia de otras versiones que humanizaban y domesticaban al personaje, por lo que no dudó definir que esta esencia visual, con un “Pinocho” realmente de madera y articulado como tal, era la “eureka” que tanto buscaba.

“El momento en que vi el dibujo de ‘Pinocho’ de Gris (Grimly), lo cual fue esencial, pensé: ésta es la clave para hacer una nueva versión. Gris es un artista que ha estado activo por varias décadas, y tiene todo un estilo propio. Su ‘Pinocho’ tenía esa rebeldía, casi una fuerza de la naturaleza, una esencia no domesticada. Eso es exactamente la edad en la cual ‘Pinocho’ existe, el cual es curioso, pero rebelde”.

- Talento jalisciense

Durante la charla con los medios nacionales e internacionales, Guillermo del Toro presentó en exclusiva los primeros cinco minutos de la película y explicó punto por punto el enorme trabajo creativo que se realizó con marionetas, sets de rodaje, arte y animación digital ejecutada entre (Portland) Estados Unidos, (Londres) Inglaterra y en el Taller del Chucho en (Guadalajara) México, en donde 40 personas intervinieron para animar y crear diversos personajes como “Pepe Grillo”.

“Afortunadamente o por casualidad, el movimiento de animación en mi país, en mi estado (Jalisco), fue iniciado por mí y mi compañero (Rigo Mora) con aquellas cámaras. Las cámaras sobrevivieron al robo (risas) y siguieron siendo utilizadas por varios de la comunidad que acabaron animando a ‘Pinocho’. Yo pensé que ‘Pinocho’ era la manera perfecta para mostrar ese talento, tener a 40 personas en Guadalajara es señalar un gran escenario: esto es lo que somos, esto es lo que hacemos, animadores fantásticos, animadores de nivel mundial”.

- La simbiosis creativa

Aunque Mark Gustafson y Guillermo del Toro están apasionados por la animación y cada uno desde su trinchera ha impulsado sus perspectivas en este género, ambos reconocen tener valores diferentes en el lenguaje cinematográfico, elemento que fue clave para encontrar puntos en común para lograr la versión más oscura, reflexiva y humana de este nuevo “Pinocho”.

“Creo que nuestras sensibilidades, nuestras nociones sobre cómo las cosas debían suceder estaban en la misma página, por lo tanto, esto facilitó el ir y venir y descubrir lo que queríamos de una escena”, puntualizó Mark Gustafson.

Partiendo de esta calibración perfecta, pero también extraña, Guillermo del Toro y Mark Gustafson encontraron al equipo perfecto para que “Pinocho” tomara vida tanto el set de filmación como en su proceso de pre y postproducción, reclutando a talentos, como: Guy Davis (diseñador de producción), Curt Enderle (diseñador de producción), Robert DeSue (director artístico), Georgina Hayns (directora de fabricación de personajes), Brian Leif Hansen (supervisor de animación) y Frank Passingham (director de fotografía), y a los jaliscienses conocidos como los “Siete Magníficos”: Luis Téllez, René Castillo, Rita Basulto, Karla Castañeda, Sofía Carrillo, Juan José Medina y León Fernández.

“Mientras el guion estaba en proceso, comencé a trabajar con Guillermo en algunos conceptos de personajes, tomando el diseño original de Gris, pero también llevándolo de algo más relacionado a los dibujos animados, a una instancia más caricaturizada, tirando hacia atrás algunos ángulos, proporciones”, explicó el director de producción Guy Davis.

Respecto a la experiencia de trabajar con los animadores tapatíos, Georgina Hayns, directora de fabricación de personajes, resaltó el gran talento mostrado en el Taller del Chucho, enfatizando el gran liderazgo de Guillermo del Toro hacia sus animadores seleccionados para este proyecto: “Trabajamos estrechamente con el Taller del Chucho, que es un estudio montado sólo para esto (la animación), su pequeño equipo de titiriteros, de cineastas y productores. La intención era hacerlos parte de esta la película. Fue un proyecto emocionante”.

Finalmente, si hay un departamento fundamental para calibrar todo el nuevo mundo mágico de “Pinocho” en los ojos de Guillermo del Toro, es la fotografía, y aunque el cinematógrafo Frank Passingham estaba por tomar otro proyecto, cuando Mark Gustafson le ofreció este desafío, no dudó en aceptarlo, no sin antes lograr una reunión con Netflix y el propio tapatío para aterrizar el concepto y expectativas que tenían en mente ante una versión más oscura del mítico personaje.

“Le dije: sé lo específico que eres con los colores en tus películas, he visto todas tus películas, y sé que es algo en lo que te preocupas mucho, y es algo que sé que quieres tener absolutamente preciso. Para mí, pienso que el color es algo muy intrínseco en la cinematografía (fotografía) de la película. Es algo en lo que también me gusta estar estrechamente involucrado”.

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