Nueva Orleans, Estados Unidos, 10 de febrero de 2026 ::: El artista puertorriqueño protagonizó un espectáculo que generó
reacciones encontradas entre los espectadores globales. Mientras sus seguidores celebraron la presencia latina en el escenario más importante de la NFL, otros sectores criticaron la elección, confirmando que el impacto cultural del "Conejo Malo" no conoce términos medios.
"Me pareció perfecto, muy emotivo, muy profundo... y nos sacó las lágrimas realmente", dice a DW Sheilla L. Rodríguez Madera, profesora de Estudios Socioculturales en la Universidad Internacional de Florida.
Rodríguez Madera destaca el simbolismo de la puesta en escena. Bad Bunny, que se presentó por su nombre completo, Benito Antonio Martínez Ocasio, convirtió el césped del Levi's Stadium de Santa Clara, en California, en una plantación de caña de azúcar, en el mercado de La Marqueta, en una boda o en una fiesta latina, haciendo un recorrido por sus grandes éxitos, desde 'Titi me preguntó' hasta ''DeBÍ TiRAR MáS FOToS', la canción que da título a su exitoso último álbum, elegido en los últimos Premios Grammy como mejor Álbum del Año.
Bad Bunny no estuvo solo. Su compatriota Ricky Martin, por ejemplo, cantó parte de 'Lo que le pasó a Hawái'. Y Lady Gaga, artista invitada sorpresa, cantó 'Die With a Smile' ('Muere con una sonrisa') en versión salsa. "La producción, la selección de los temas, los artistas que invitó... fue una celebración de lo que es ser puertorriqueño", resume Rodríguez Madera. "Cuando ves que el Super Bowl comienza con un individuo diciendo 'qué rico es ser latino' (...), el Bad Bunny puertorriqueño se convierte en realidad en un puente latinoamericano", añade.
::: Dios bendiga América... del Norte, del Centro y del Sur
"Ese estribillo de 'Ojalá que los míos nunca se muden'... Eso le habla a todos los migrantes de Estados Unidos, eso no le habla sólo a los puertorriqueños", coincide Mabel Cuesta, cubana y profesora de Literatura en la Universidad de Houston. "Nos habla a todos los que hemos tenido que dejar nuestra casa para buscar una vida mejor", añade. Y ese puente hacia toda Latinoamérica quedó más que patente.
El propio Bad Bunny terminó su actuación gritando "Dios bendiga a América...", para enumerar después, uno a uno, todos los países del continente. Este lema de Estados Unidos, según Cuesta, "él lo reúsa, lo recodifica, lo recicla... para incluir a todas las Américas". "En ese sentido, fue espectacular, y la carga política no la podemos desconocer porque estaba muy clara, muy bien pensada, muy bien hilvanada y fue un éxito total", dice Mabel Cuesta a DW.
::: ” O lo amas o lo odias"
Para Rodríguez Madera, es "por ese otro registro, que trasciende el elemento de la música, que a Bad Bunny o lo amas o lo odias, no hay términos medios". Ella, que fue además una de las autoras del libro The Bad Bunny Enigma: Culture, Resistance, and Uncertainty, recuerda que la elección del artista para el espectáculo del Super Bowl fue muy criticada desde que se anunció.
En muchos casos, poniendo "de manifiesto la ignorancia de muchos estadounidenses, que piensan que Bad Bunny es un inmigrante, olvidando que los nacidos en Puerto Rico son ciudadanos de los Estados Unidos desde 1917", recalca.
Apenas terminó la actuación, el presidente Donald Trump ya dijo en un mensaje en su red social que el espectáculo del intermedio había sido "absolutamente terrible, uno de los peores de todos". "Bad Bunny genera odio en el contexto actual de Estados Unidos por el momento que se está viviendo, porque hay una campaña de blanqueamiento racial a la que hay que ponerle nombre y apellidos", protesta Rodríguez Madera. No hay que olvidar que el cantante criticó duramente las polémicas redadas del ICE al recoger el Grammy.
"El reguetón es una música que levanta ronchas clasistas, en Puerto Rico y en Estados Unidos, porque es una música que sale de los barrios populares", añade. "El evento mismo, el Super Bowl, es un deporte muy estadounidense... pero si te fijas en los jugadores, pues hay uno de apellido Love que es mexicano-cubano", recuerda por su parte Cuesta. Que concluye: "Eso significa también vivir en Estados Unidos y ser estadounidense: venir de todas partes".
::: ”No sé ni quién ganó"
"Trump es que no entendió nada... ahí te das cuenta de lo equivocado que está", dice desde Berlín el cineasta cubano Ricardo Bacallao, que bromea con el argumento del presidente estadounidense de que no se entendía a Bad Bunny. "Quizá no sepa que tampoco se entiende en español mucho de sus canciones", afirma, no sin humor. "Lo hace evidentemente a propósito", añade. "Mi mujer, que es alemana, tampoco habla ni una palabra de español ni baila salsa... ¡y le encantó!", pone como ejemplo.
"Como espectáculo musical, te guste o no su estilo, estaba impecablemente hecho y producido", afirma destacando la coreografía y la sincronización. "No sé ni quién ganó el Super Bowl", resume gráficamente. Y, como él, muchos espectadores. Quizá incluso de los que acudieron al estadio. "Hubo gente que se gastó miles de euros en una entrada sólo para ver esos trece minutos de Bad Bunny, a los que no les interesaba el fútbol americano, sino apoyar al artista puertorriqueño", destaca Bacallao.
::: Casi sin entradas en Europa
En Alemania, la fiebre por el reguetón no ha llegado tanto como a otros países. "No ha penetrado tanto todavía, pero va a penetrar, ya eso se ve", augura Bacallao.
La gira de Bad Bunny en Europa incluye dos conciertos en Düsseldorf en junio, para los que prácticamente ya no quedan entradas. En España, por ejemplo, hay también dos conciertos previstos en Barcelona. Y nada menos que diez en Madrid. Llenar un estadio diez días casi seguidos no se consigue sólo con los inmigrantes latinoamericanos, por más que ya sean más de un millón en la capital española.
No obstante, Bad Bunny es ya mucho más que reguetón. También musicalmente. "Aunque ni la técnica vocal ni la ejecución musical ni las letras de Bad Bunny han sido de mi gusto en sus trabajos anteriores, en este último álbum y en este espectáculo ha habido un cambio", explica por correo electrónico la musicóloga, guitarrista y creadora de contenido española Paola Hermosín. "En este espectáculo no han reducido Latinoamérica al reguetón como fórmula que vende siempre con éxito, sino que han estado muy presentes otros ritmos", añade.
"Por eso, creo que ha conectado con mucho público muy diverso, porque en su equipo hay mucha gente trabajando por mantener estas influencias musicales y mostrarlas al público de una forma moderna y adaptada a la industria comercial". Ella, que ya ofreció su opinión sobre el reguetón en uno de sus videos, considera que "Bad Bunny se ha convertido, para muchos artistas que trabajan con él, en un canal, en un medio, la cara visible para poder expresar estas ideas y para plasmar elementos de la cultura latina".
"En un tiempo en el que hay muchísima cantidad de música, pero con poca calidad y bastante vacía de contenido, [Bad Bunny] al menos aporta y tiene algo que decir y el arte va de eso, de decir cosas y de conectar con las personas", afirma Hermosín. "Es por eso que me ha gustado esta actuación", resume. A ella... y a varios millones de espectadores. Por algo será.