México, 5 septiembre 2022: Sujin Kim, quien es conocida popularmente como “Chingu amiga”, se enamoró de la cultura latina

mientras estudiaba de intercambio en Canadá, donde curiosamente pasó más tiempo con personas originarias de dicha región que con los locales.

“Ahí aprendí que ellos tienen como una vibra diferente. Creo que es la palabra correcta. Creo que ahí fue donde me enamoré instantáneamente”, dijo la surcoreana en entrevista con Business Insider México.

“Después, (se enamoró) de su personalidad cálida, su cultura de fiesta y su comida. Eso fue lo que me atrajo”.

Los amigos latinos de Kim la llevaron a experimentar un choque cultural que, al mismo tiempo, cambió su manera de ver el mundo. Por ejemplo, entendió que estaba bien descansar durante los fines de semana, que podía salir de noche a divertirse y que no era necesario trabajar todo el tiempo.
Este ritmo de vida contrasta mucho con el que hay en Corea del Sur. Por lo tanto, cuando Chingu amiga regresó a su país natal tras finalizar su intercambio, padeció de burn out por la presión social y la cantidad de estrés que experimentaba al estudiar y trabajar.

“Por un año no pude caminar ni hacer absolutamente nada”, compartió en un video en su canal de YouTube.

Para curarse, la economista decidió mudarse a Latinoamérica. Vivió un tiempo en Brasil y visitó países como Argentina y Chile, pero terminó convirtiendo a Monterrey, México, en su nuevo hogar cuando se abrió la oportunidad de trabajar con una compañía surcoreana fabricante de automóviles.

No sabía hablar español, y aunque el portugués le ayudó a hacerse entender en otros países latinoamericanos, dicho idioma no funcionó en Nuevo León.

“Cuando llegué a México, nadie me entendía. Tuve que aprender a sobrevivir. Creo que aprendí (español) en la calle, por eso hablo un poquito duro”, contó a Business Insider México.

De dar clases de coreano a crear contenido en redes sociales

Después de aprender español, Kim estudió la maestría en Relaciones Internacionales y comenzó a dar clases de coreano. Sin embargo, con el inicio de la pandemia del Covid-19, la universidad en la que trabajaba cerró para evitar la propagación de contagios.

Fue en ese momento en el que decidió seguir una vocación que siempre le había llamado la atención: crear videos en las redes sociales.

“Ahí fue cuando dije: ‘¿Sabes qué?’, voy a hacer videos para enseñar a los alumnos. Voy a hacer mi clase en video”, explicó.

La maestra decidió llamar su canal “Chingu amiga”, ya que la palabra coreana “Chingu” significa “amiga” en español.
Y aunque en un principio se enfocó en enseñar su idioma natal, su pasión por la comedia la empujó a comenzar a contar sobre el choque cultural que experimentaba en nuestro país de una manera graciosa.

Kim no se quedó únicamente con el formato de video largo que ofrecía YouTube, sino que también aprovechó el boom del contenido corto para contar sus anécdotas con mayor facilidad, dramatizar sus sketches de comedia y generar un mayor impacto en la audiencia.

Por ejemplo, no entender la jerga mexicana —como “¿Quieres que te eche aguas?”, “Ahí nos vidrios” o los múltiples usos de la palabra “pedo”—, las tradiciones, mitos o leyendas que hay en nuestro país o cómo son las relaciones de amistad y noviazgo.

“Aunque no me lo crean, diario me sale el choque cultural. Ayer me salió otro, aunque tengo cuatro o cinco años en México”, comentó. “Lo que hago es que pregunto qué pasa, porque no lo entiendo en ese momento. Después lo escribo en una nota. A la mañana siguiente, pienso cómo hacerlo con una situación divertida”.
“Después grabo y corto. Ahí siempre falta un toquecito, así que vuelvo a grabar y corto otra vez. Pongo voice over y efectos”, añadió. “Me tardo como cuatro horas en hacer un video de 30 segundos”.

Sin embargo, su éxito en las redes sociales no la aleja de su carrera como maestra. Ella disfruta mucho de esta profesión, que en los últimos años se ha visto beneficiada por la “Ola Hallyu”.

Hoy, la surcoreana suma más de 6.44 millones de suscriptores en YouTube, 6.6 millones de seguidores en Instagram, 20.1 millones en TikTok y 3.6 millones en Facebook.

“Aunque no me lo crean, diario me sale el choque cultural. Ayer me salió otro, aunque tengo cuatro o cinco años en México”, comentó.

“Lo que hago es que pregunto qué pasa, porque no lo entiendo en ese momento. Después lo escribo en una nota. A la mañana siguiente, pienso cómo hacerlo con una situación divertida”.

“Después grabo y corto. Ahí siempre falta un toquecito, así que vuelvo a grabar y corto otra vez. Pongo voice over y efectos”, añadió. “Me tardo como cuatro horas en hacer un video de 30 segundos”.

Sin embargo, su éxito en las redes sociales no la aleja de su carrera como maestra. Ella disfruta mucho de esta profesión, que en los últimos años se ha visto beneficiada por la “Ola Hallyu”.
Tras la crisis económica de 1997, el gobierno de Corea del Sur apuesta por invertir en la moda, la música pop, el cine, la televisión, el maquillaje y los videojuegos como una estrategia para ganar popularidad y poder geopolítico en Asia.

Actualmente, esto ve reflejado en el género K-pop con bandas como BTS y Blackpink; producciones como la ganadora del Oscar “Parásitos” y el éxito de Netflix “El juego del calamar”; y k-dramas como “Boys over Flowers” y “Love Alarm”.

“Sí sentí el boom”, reconoció Chingu amiga. “Ahorita en una clase entran como 180 personas. La escuela creció muy rápido y a todo el mundo le pregunto: ‘¿Por qué te metiste a la clase coreana?’ Me dicen que por el k-pop y el k-drama”.

“Que interesante el poder que tiene. De verdad lo estoy sintiendo mucho”.

A principios de este año, el gobierno de Corea del Sur incluso anunció que implementará la visa Hallyu, cuyo objetivo es apoyar el ingreso de extranjeros interesados en aprender de su cultura e industria del entretenimiento.

Los pros y contras de una creadora de contenido

Chingu amiga se ha convertido en una de las creadoras de contenido más populares en México, pero para ella aún resulta difícil poder asimilar el amor que recibe de la audiencia.

“Todavía no lo puedo creer. No siento que lo merezco. Es algo que me impresiona y creo que no voy a parar de impresionarme”, dijo.

“La otra vez fui a Puebla y había como tres chavas. Me pidieron que hiciera una firma en el brazo. Así que lo firme y se lo fueron a tatuar”, recordó entre risas. “No lo voy a poder olvidar. Las quiero mucho”.
Otras experiencias con sus fans incluyen que le den muchos regalos: desde gorras hechas a mano y pulseras tejidas con la palabra “Chingu amiga” hasta peluches de Dr. Simi y macetas.

“Hace poco fui a los pueblos chiquitos. Subí a algún lugar para ver a la gente y era como un concierto, con miles de personas. Estaba esperando y me aventaron sus regalos”, contó.

“Me aventaron una tipo maceta chiquita. No por mala intensión, sino para que llegara. También muchos dulces. Es algo que no voy a olvidar en toda mi vida”.

No obstante, con su actual fama, Kim enfrenta un miedo que comparten otros creadores de contenido: que todo termine con un abrir y cerrar de ojos.

“Yo soy la que tiene este problema, que todavía no puedo creer el amor que estoy recibiendo y tengo miedo de que tal vez mañana no vaya a tener este amor”.

Otro de sus retos diarios es la exigencia que se pone a ella misma. Al poder ver la cantidad de reproducciones y “me gusta” que tienen cada uno de sus videos, Chingu amiga siente que tiene que aprobar un examen todos los días.

“Si los resultados no están bien, me siento mal ese día. Si el resultado va bien, me siento bien. Creo que tengo que trabajar un poquito en este control”, reconoció.

Por otro lado, aunque antes de sacar cualquier video confirma con sus amigos (de los que habla indirectamente) para ver que estén de acuerdo, esto no ha evitado que se meta en problemas.

Hace unas semanas, Kim contó en uno de sus videos que su exjefe la quiso demandar por contar públicamente por qué renunció a su trabajo, aunque no mencionó datos personales ni información con la que pudiera ser identificado.
Con asesoramiento de una abogada, la creadora de contenido entendió que no podían hacerle nada y que únicamente se trataba de amenazas, pero eso no evitó que se asustara por la situación.

De acuerdo con ella, este choque cultural con su exjefe se dio porque la mentalidad de sus paísanos en México no evoluciona tan rápido como en Corea, mientras que tampoco se adapta a la realidad que se vive en nuestro país.

“Por eso creo que he experimentado algunas culturas laborales que no entienden a mi generación ni a mi persona. Por eso renuncié. Ellos tienen su cultura y yo tengo la mía”, agregó.

Viajes, actuación y Vidcon México: lo que sigue en la carrera de Chingu amiga

Chingu amiga está aprovechando su actual popularidad para probar nuevos proyectos. Por ejemplo, recientemente lanzó una nueva serie en la que prueba diferentes trabajos en México.

Su objetivo es ayudar a otros a encontrar su vocación, explicándoles cuál fue su experiencia, cuánto se puede ganar y cómo vive la gente que ejercen dichos empleos.
También está estudiando actuación y adelantó a Business Insider México que pronto saldrá una película en la que participó, aunque no reveló detalles sobre ella.

“No es un papel muy grande. Estoy tomando la carrera de la actuación para ver a dónde me puede llevar”, afirmó.

Aunque recientemente se mudó a la CDMX, la coreana planea viajar a más destinos de nuestro país. Su “bucket list” incluye lugares como Chiapas y pueblitos en Oaxaca, aquellos que están arriba de la montaña y requieren un viaje de hasta cinco horas.

Kim también participará en Vidcon México, la icónica convención para fans, creadores, marcas y comunidades digitales que celebrará su primera edición en Latinoamérica a finales de septiembre.

Además de un Meet & Greet con sus fans, Chingu amiga participará en dos páneles el 24 de septiembre: “El auge de los creadores multiformato” junto a Skabeche y “Sabores de mi tierra: comida y cultura en un mismo lugar” con Robegrill e Ixpanea.
“Estoy muy emocionada. Casi no duermo por la emoción. Cuando empecé a hacer videos, jamás pensé que tendría este tipo de oportunidades”, dijo.

Chingu amiga abrazó la cultura latina, dejó atrás lo que le hacía mal y hoy trabaja haciendo lo que más ama. Ella reconoce que se necesita valentía para salir de situaciones tóxicas o cómodas, pero realizar estas acciones “te van a abrir otras puertas”.

Sin embargo, eso no significa lanzarse al vacío. Su consejo, para aquellos que quieran seguir sus pasos, es el siguiente:

“Si estoy un poquito infeliz donde estoy, guardo lo que tengo, pero divido mi tiempo para buscar otras oportunidades. Cuando veo la oportunidad con la puerta un poquito abierta, ahí es donde puedes decidir actuar”.

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