Ciudad de México, México, 28 de agosto de 2025 ::: Durante un periodo de aproximadamente 20 años, que
abarca las décadas de 1960, 1970 y 1980, Rini Templeton se dedicó a dibujar a los protagonistas de diversos movimientos políticos de izquierda que tuvieron lugar en Estados Unidos, México y Centroamérica. De ahí surgiría una colección de miles de dibujos que no solía firmar y que generalmente obsequiaba. Esa desprolijidad artística, por llamarla de alguna manera, provocó que su nombre no fuese conocido más que en los círculos políticos en los que se movía. Sin embargo, creó un estilo que en la actualidad es reconocido y ampliamente utilizado por los diseñadores gráficos.
Tanto que hoy su obra es objeto de una exposición en el Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC) que del 30 de agosto al 30 de noviembre exhibirá Rini Templeton. Apuntes, la cual está basada en 76 cuadernos que la diseñadora gráfica estadunidense comenzó a trabajar a mediados de los años 60, y que hoy integran el Fondo Rini Templeton del Centro de Documentación Arkheia del MUAC, el cual fue donado en el año 2021 a la institución por la sobrina de la artista, Corinne Field.
Marginal, hasta cierto punto, y desconocida en el mainstream, hasta otro, la obra de Templeton despertó la curiosidad de dos historiadoras del arte del MUAC, Elva Peniche Montfort y Cristine Galindo Adler, quienes hallaron fascinantes los archivos de la artista visual y activista nacida en Buffalo, Nueva York, en 1935, y fallecida en Ciudad de México en 1986.
El proceso de incorporación, resguardo e investigación tomó tres años, y alrededor de 10 meses más la planeación de la exposición. Prácticamente un ciclo olímpico.
“Nos interesó mucho que fuera una mujer y que fuera una artista militante que tuvo una forma muy particular de entender el arte al servicio de ciertos movimientos sociales en México, Estados Unidos y Centroamérica”, cuentó Peniche, quien además señaló que el interés primario por la obra de Templeton surgió a partir de su trabajo académico: “Nos dedicamos a trabajar con archivos, somos historiadoras del arte”.
La exposición, de la cual ambas académicas son curadoras, está dividida en cuatro secciones: Acompañamientos (imágenes que exhiben las preocupaciones constantes de su obra: trabajo, violencia política y vida cotidiana en la militancia, así como algunas de las luchas puntuales que siguió), Alfabeto visual (la evolución de sus procesos formales y teóricos para llegar a Folleto de folletos, un manual de producción gráfica que sintetiza el proyecto vital de Templeton), Puente voy. Soy vida (frase que aparece en un autorretrato de Templeton en la que se autodefine como puente entre personas, lugares y distintas luchas contra la desigualdad social) y Recorridos (una guía de los trayectos geográficos de la artista, los cuales se hacen visibles en una serie de paisajes y entornos que forman parte de sus apuntes).
“En un inicio, la idea era exponer la gráfica de las colecciones de arte y documental del museo, pero nos importó más resaltar como obra gráfica algo diferente a la tradición común. Rini no había ocupado institucionalmente ese lugar”, relató Galindo.
Peniche acotó que, si bien en el pasado se habían realizado otras exposiciones de Templeton, ninguna de ellas se había abordado desde la perspectiva de los archivos.
“Sus formas de trabajo, su estilo, son tales que se puede pensar en una gramática muy propia que desarrolló ella”, apuntó la académica. “La exposición es una forma de entrar en el mundo de Rini y conocer su obra. Por otro lado, es también una forma de entender la historia del siglo XX mexicano, o por lo menos de las décadas en las que ella estuvo activa: podemos ver un recorrido desde la Revolución cubana hasta el Terremoto de 1985, pasando por muchos momentos que fueron hitos en la historia política de la región. Y ella lo vivió en primera fila”.
Las historiadoras señalaron que si bien no es posible precisar cómo surgió el interés de Templeton por México, este se apoderó de ella, especialmente por la tradición gráfica del país, al punto que a mediados de los años 50 viajó a estudiar grabado en La Esmeralda y, después de un periplo que incluyó a Cuba y Nuevo México, en 1974 decidió vivir en México donde finalmente moriría.
El activismo político-artístico de Templeton la condujo a vincularse con personajes como el poeta Ernesto Cardenal en Nicaragua, mientras que en México estuvo en contacto con Alberto Híjar y el Taller de Arte e Ideología, así como con los grupos Germinal, Proceso Pentágono y Punto Crítico, la revista que surgió a instancias de los activistas que formaban parte del Comité Estudiantil del Movimiento de 1968, y que en el momento de su creación estaban presos en la cárcel de Lecumberri.
Los tiempos políticos actuales son muy distintos a aquellos en los que Templeton vivió y se desenvolvió. En tanto se ponen en cuestionamiento los resultados de los movimientos de izquierda en los últimos años, ¿encajaría políticamente Templeton en estos tiempos?: “En términos generales probablemente ha cambiado la cercanía o la relación en general de los artistas con los movimientos políticos, eso es posible, ha habido un cambio”, expresó Galindo, “(pero) seguramente sí encontraría su lugar en el presente, y al tipo de artistas y activistas afines a sus intereses”.