Estrenan el monólogo teatral "Lady Óscar Salomé" en la UNAM

Ciudad de México, México ::: 25 de mayo de 2026 ::: La dramaturga y actriz Yuriria Fanjul inició temporada en el Teatro Santa Catarina con una pieza inspirada en los textos clásicos de Oscar Wilde. La puesta en escena explora variantes sobre la perspectiva de género y el lado femenino de la identidad, manteniéndose en cartelera hasta junio.

 “Para mí es incluso más importante esta obra que aquella que hice sobre Camille Claudel, porque habla de un hombre que no se peleó con su lado femenino. Wilde es el gurú del transgénero, del género fluido. El que va y viene. Nosotros seguimos bien conflictuados y hace 120 años alguien ya estaba viviendo esto”, afirmó.
Todo empezó, como muchas cosas buenas: por accidente. Fanjul explicó que durante la pandemia quedó confinada en una casa en la playa en Oaxaca junto al pintor Pedro Friedeberg y su manager, quienes llegaron con el automóvil cargado de cajas de libros para mantener al artista entretenido y a salvo de la Covid. Entre esos volúmenes apareció una biografía de Oscar Wilde; pero lo que la atrapó no fue el escritor, sino su madre.
“No tenía idea de la mamá de Wilde. No sabía que era poeta, que era activista, y que tenían tan buena relación”, relató Fanjul. Lady Jane Wilde, conocida entre varios seudónimos como Speranza, fue una figura extraordinaria: poeta, activista por la independencia de Irlanda y por el sufragio femenino, políglota autodidacta que hablaba griego, latín, alemán y francés, y que convirtió su mansión dublinesa en un salón literario que reunía cada semana a las grandes personalidades del país.
Fue también la primera maestra de su hijo y quien lo animó a no esconder quién era. Cuando Wilde estaba a punto de huir a Francia para escapar de la orden de aprehensión por su homosexualidad, fue su madre la única que le dijo que se quedara y enfrentara la ley. “Si te vas, te dejo de hablar”, le advirtió, según cuenta Fanjul. “O sea, no niegues quién eres.”
Esa genealogía, lady Speranza como origen, Salomé como destino, es el eje estructural de la obra. Fanjul señaló que tardó tiempo en comprender que no se trataba de tres personajes separados, sino de una misma figura en tránsito: Wilde interpretando a su madre, interpretándose a sí mismo y a su personaje femenino más poderoso. “Eventualmente se entrelazan y dices: 'claro, ésa es su mamá; él quiere ser su mamá’, 'ella le insiste en que hable de mujeres, él reivindica el poder femenino y escribe Salomé’”, definió Fanjul.
En escena, los cambios de personaje ocurren a la vista del público, en una transformación continua entre lo masculino y lo femenino que en cierto momento se fusiona literalmente: el pantalón de Wilde con la blusa de Salomé.
Fanjul contó, para poner un ejemplo, que entonces toma el texto original de la obra de Wilde y lo interviene levemente: donde el original apunta “me rechazaste a mí, Salomé, princesa de Judea, hija de Herodías”, en su versión dice “me rechazaste a mí, lady Óscar Salomé, hijo de Esperanza, princesa de Judea”. Un gesto pequeño y preciso que condensa toda la poética del espectáculo.
El concepto escénico lo propuso el director Arturo Fuentes a partir de un detalle histórico revelador: la nota con la que el marqués de Queensbury denunció a Wilde ante la ley no decía “por ser sodomita”, sino by posing as a sodomite, por posar como sodomita.
“Lo grave que hizo Oscar Wilde fue ser un homosexual público”, dijo Fanjul. De ahí que Fuentes construyera la puesta en escena alrededor de la pose, del posing, con flashes de cámara permanentes y parte de la música de Vogue, de Madonna (su bajo intervenido por el compositor Rogelio Sosa) como columna sonora del espectáculo.
“Wilde es medio mujer, medio hombre, y le encanta posar. Lo van a arrestar y dice: bueno, más vale que hablen de ti a que no lo hagan”, apuntó la dramaturga.
La obra no elude la dimensión trágica. Fanjul construye también una escena con Poncio Pilatos (tomada del contexto de Salomé, ambientada en la Judea del año 32) en la que el juez lava sus manos ante la condena del escritor: “El pueblo sacrificó a Wilde”.
La lectura que algunos espectadores le devolvieron sorprendió a la propia autora: Wilde como mártir, como mesías prematuro de todo lo que vendría después. “Se sacrifica por la causa y se entrega a la ley inglesa”, reflexionó.
Bajo la dirección de Arturo Fuentes, con música de Rogelio Sosa, coreografía de Mauricio Rico, iluminación de Erika Gómez, y una máscara diseñada por el artista David Herrera, Lady Óscar Salomé se presenta de jueves a domingo en el Teatro Santa Catarina, en Coyoacán.

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