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En la colaboración anterior comenzamos a conocer el ambiente del Jardín Etnobotánico “Francisco Peláez”, que se ubica en Cholula, Puebla.
Junto con Jesús Hernández Castán, director del lugar, iniciamos el recorrido por este mundo de plantas que brinda grandes enseñanzas a los habitantes de esta región y a turistas, nos adentramos a la ciencia que trata las relaciones de los grupos humanos y su entorno vegetal, uso y aprovechamiento de las plantas, la Etnobotánica.


En el jardín se estudia a los insectos y a los animales que tienen contacto con las plantas y se aprende que conociéndolas pueden ser las mejores aliadas para un estilo de vida más armónico con la naturaleza y con todos los seres vivos con los que se cohabita.
Este jardín es único en Puebla y uno de los tres que hay en México, “somos parte de la Botanic Gardens Conservation International (BGCI), que alinea a muchos jardines botánicos a unas políticas que tienen que ver con conservar a la diversidad mundial”. El director explicó que también forman parte de la Organización Mexicana de Jardines Botánicos, misma, que se desprende de la BGCI. Cabe decir, que en el estado poblano sólo hay tres jardines botánicos incluidos en la Organización Mexicana, el de la Universidad Autónoma de Puebla, el de African Safari y el “Francisco Peláez”, pero la diferencia es que etnobotánico sólo es este último.
En el “Francisco Peláez” hay más de 638 especies de plantas que gracias a la cercanía con el volcán Popocatépet l pueden gozar de una tierra fértil, “a lo largo de los años la ceniza d e p o s i t a d a en estos s e d ime n t o s ha permitido que haya una e l e v a d í s ima cantidad de n u t r i e n t e s , sin embargo, hay especies mediterráneas que requieren de una mayor filtración”. Dijo, que en el jardín que dirige se prepara cada parcelita para el tipo de especie que habrá en ella.
I m p o r t a n t e s especies vegetales se hallan en el lugar como los dos cactus que se cree están en el escudo nacional, “tenemos agave regina que está en peligro de extinción, y sobre todo, especies como el agastache mexicana, que es una planta que se conoce como toronjil y se toma desde tiempos ancestrales para aliviar problemas estomacales; tenemos especies como el amaranto que cuando está en floración es impresionante, la gente siempre se queda impactada con él, esas son de las nacionales. De las extranjeras, la lippia citriodora, que es una planta sudamericana que tiene un aroma alimonado durísimo muy bello y se utiliza ampliamente en la cocina; la dalia, la flor nacional de México la tenemos también”.
Sobre el apoyo para mantener en pie la labor que aquí se realiza, Jesús Hernández indicó: “somos autónomos completamente, no recibimos apoyo de parte del gobierno de ninguno de sus niveles, municipal, estatal o federal, el apoyo se da más bien a través de las vinculaciones para trabajar en los comités estatales de ecología”. La experiencia que poseen, les permite aportar sus conocimientos en las dependencias donde pueden ser aprovechados pero no reciben financiamiento alguno.
Otras de las razones por las que vale la pena poner atención en este jardín, es que los universitarios encuentran un espacio para desarrollarse profesionalmente, pueden hacer prácticas, tomar talleres, hacer su servicio social y realizar monitoreo, entre otras. Además, los niños y el público en general pueden aprender de manera gratuita en los recorridos que se dan por los especialistas y recibir capacitación para hacer sus propias parcelas o jardines.
Por otro lado, hay más de 30 talleres de educación ambiental que pueden ser ampliamente aprovechados, también está la cocina herbal, que busca rescatar el uso de las hierbas en la alimentación tradicional, de esta cocina se desprende la oportunidad de realizar composta propia por los desechos que de ahí salen. Jesús Hernández expreso que hay un centro de acopio operado y dirigido por la comunidad, donde ellos separan y ordenan su basura.
Luego de las enseñanzas que depositó en cada uno de nosotros Jesús Hernández, director del jardín etnobotánico “Francisco Peláez” hay un mensaje con el que quiso finalizar, “creo que todos tenemos la oportunidad de hacer un poquito de cambio, y espacios como el jardín, creo que contribuyen a hacer ese cambio y a dar un ejemplo de cómo se puede hacer ese cambio.
Punto ambiental: Si la naturaleza es incluyente, los seres humanos no tienen porqué dividir las formas de vida que cohabitan en un mismo territorio. Aprendamos a vivir armónicamente abriendo nuestros sentidos y volviendo a nuestras raíces. La tierra, es de todos. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it..
Sindy Campero.
El Punto Crítico / www.elpuntocritico.com.

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