Estrenos en México y obras clásicas

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Bajo la experimentada batuta del director huésped Juan Carlos Lomónaco, la Orquesta Filarmónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (OFUNAM) inició su Primera Temporada 2014, con la participación del pianista Manuel Delaflor y el violinista Sebastian Kwapisz.

Anoche, en la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario (CCU), la agrupación filarmónica ofreció su recital inaugural ante una nutrida asistencia. El director, la orquesta, los solistas y el programa, inventaron una homogénea mezcla de talento y calidad interpretativa, sensibilidad y emotividad musical.

Fue una velada de valses: Se interpretó “Carrillón” (estreno en México), de Edward Elgar; “Sobre las olas”, de Juventino Rosas; “Vals capricho”, para violín (estreno en México) y “Vals capricho”, Pastel de boda para piano, de Camille Saint-Saëns; “Vals bluette” y “Vals capricho”, de Ricardo Castro.

El programa de apertura fue completado con otros valses igualmente famosos, de ensueño; “Valses de Praga” (estreno en esta nación), de Antonin Dvorák; “Cuentos de los bosques de Viena” y “Por el hermoso Danubio azul”, de Johann Strauss, y obertura de “Caballería ligera”, de Franz von Suppé.

“Carrillón”, de Edward Elgar, abrió la noche. La obra fue compuesta para un evento realizado en Inglaterra, en apoyo a Bélgica, país que se encontraba invadido por los alemanes en 1914. Basada en un poema de Émile Cammaerts, escritor, poeta y novelista belga, fue estrenada en el Queen's Hall de Londres.

El siguiente vals que se interpretó fue “Sobre las olas”, de Juventino Rosas, compositor originario de Guanajuato, de un pueblo que actualmente lleva su nombre. Autor principalmente de música de salón, su repertorio pronto se vio opacado por el vals en cuestión, cuya fama se propagó por toda Europa.

La OFUNAM estrenó en México el “Vals capricho”, para violín, de Camille Saint-Saëns. El vals se desprende de una serie de seis estudios del compositor, realizados en el año de 1877. El sexto estudio, posteriormente fue transcrito para violín y orquesta por el formidable violinista belga Eugène Ysaÿe.

Del mismo compositor, la orquesta universitaria tocó “Vals capricho”, Pastel de boda para piano, que efectivamente, fue compuesta con motivo de una boda, la segunda de Caroline Montigny-Rémaury, una reconocida pianista francesa. Esta pieza fue una de las más celebradas la víspera en el CCU.

Luego, del mexicano Ricardo Castro, se escucharon dos obras. La primera, “Vals bluette”, escrita para piano e instrumentada para orquesta en 1930 por Aurelio Barrios y Morales, a petición del Conservatorio Nacional de Música de México. La siguiente pieza de Castro fue “Vals capricho”, composición que tuvo el mismo efecto que “Sobre las olas” en la producción de Rosas.

Un estreno más en México fue “Valses de Praga”, de Antonin Dvorák. El compositor realizó el vals para el baile anual de Narodni Beseda en su edición número 30, evento público que tenía la finalidad de promover la identidad checa frente a la influencia alemana de la época. Se estrenó en el año 1879.

El concierto continuó con un par de valses de Johann Strauss Jr., “Cuentos de los bosques de Viena” y “Por el hermoso Danubio azul”. El compositor logró la fama universal gracias a sus populares valses, logrando el reconocimiento de grandes de la música como los monstruos universales Brahms y Wagner.

Finalmente, el concierto ofreció la obertura de “Caballería ligera”, de Franz von Suppé, pieza que pertenece a la opereta en dos actos del mismo nombre. Del extenso repertorio de von Suppé, más de 200 partituras, en su mayoría óperas, operetas y música incidental, algunas oberturas se siguen interpretando hoy.

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