MÉXICO, domingo 27 de junio 2021.- Los ataques hacia niños que se identifican como transgénero siguen sucediendo.

 A principios de abril, Arkansas se convirtió en el primer estado en prohibir la atención de reafirmación de género que incluye los bloqueadores de la pubertad y los tratamientos hormonales en menores de 18 años. Virginia Occidental firmó una ley que prohíbe a las jóvenes y a las mujeres transgénero participar en equipos deportivos femeninos en las escuelas secundarias a finales de abril.

Y a mediados de mayo, la legislatura del estado de Texas votó la aprobación de la prohibición de los tratamientos de afirmación de género en menores de 18 años; el proyecto de ley murió en la Cámara de Representantes a finales de mayo, sin embargo, Greg Abbott, gobernador de Texas, puede decidir resucitarla en junio.

Docenas de estados están considerando proyectos de ley que limitarían el acceso legal de niños trans a actividades y cuidados.

“Los padres de niños trans están conmocionados”, dijo Liz Dyer, fundadora de Mama Bears, una organización dedicada al apoyo, educación y empoderamiento de padres y tutores de niños LGTBQ y de la comunidad LGTBQ. “Da miedo saber que hay personas que te tienen a ti y a tu familia como objetivo”.

“No es solo el baño. No es solo un campo de juego,” dice Jodie Patterson, autora de “The Bold World” y madre de un niño transgénero de 13 años – que juega en un equipo de baloncesto masculino. “Es un tema de identidad, es un tema de habilidad, es sobre creer en un niño, y sobre aplastar todo eso. Sobreviviríamos y encontraríamos la manera, pero cambiaría todo”.

¿Cómo mantengo a mi hijo sano y seguro?

Lillian Rivera, directora de programas de familia de la organización sin fines de lucro Gender Spectrum, que apoya a jóvenes de género diverso, dice que las familias están en pánico y confundidas, preguntándose por qué estas legislaturas están persiguiendo a los niños.

“Es muy desconcertante cuando la gente presenta una legislación que va a dañar la salud y el bienestar de niños y adolescentes”, dijo Rivera. “La gente está tratando de determinar: ¿cómo mantengo a mi hijo sano y seguro cuando, a nivel estatal, se están acumulando ataques hacia ellos?”.

Algunos de estos proyectos de ley impiden a los médicos atender a estos pacientes y a las compañías de seguros cubrir esos cuidados, a pesar del hecho de que algunos médicos y psiquiatras sienten que son una parte fundamental del cuidado, al mismo tiempo que la terapia.

Los bloqueadores de la pubertad, cuya finalidad inicial era el uso en niños que llegaban a esta etapa precozmente, se están usando actualmente para retrasar el inicio de la pubertad en niños con disforia de género —un trastorno causado por la incongruencia entre el sexo con el cual fueron asignados al nacimiento y su identidad de género—. Aunque los bloqueadores pueden afectar la densidad ósea y la altura, se piensa que los efectos en la pubertad son reversibles una vez que los niños interrumpen el tratamiento.

Los proyectos de ley que limitan esta atención pueden ser vistos por algunos políticos como victorias fáciles y maneras de ganar terreno político, lo que les hace mucho más alarmantes en los ojos de los que piensan que los derechos y el bienestar de la juventud con género diverso están en peligro.

“Las prohibiciones son muy dañinas, solo por el simple hecho de proponerlas”, dice el Dr. Scott Leibowitz, director médico de salud conductual en el programa de desarrollo de género Thrive, en el Nationwide Children’s Hospital en Columbus, Ohio. “Básicamente envía un mensaje a esta juventud, gente vulnerable cuyo bienestar físico y emocional estos políticos están dispuestos a sacrificar por ganancias políticas” (Thrive es Cuidados de la Salud en Equipo que Respeta a los Individuales y Valora las Emociones, por sus siglas en inglés).

Algunos defensores de los niños que se identifican como transgénero sienten que estas prohibiciones tienen motivaciones políticas. “Esto es usar a los niños trans como peón para continuar los problemas sociales que impulsan un contingente radical dentro de nuestro país que llego al poder durante la anterior administración”, dijo Rivera. La legislación anti trans esta apoyada por grupos conservadores como el Family Council, mientras que la mayor parte de los grupos médicos, incluyendo a la Academia Estadounidense de Pediatría, se oponen.

Evidencias contradictorias, pero necesidades persistentes

Mientras la mayoría de estas propuestas legislativas estadounidenses están en espera para ser aprobadas en la mayoría de los estados republicanos, algunos países europeos también han prohibido este tipo de tratamientos médicos en niños.

Varios centros médicos en Suecia ya no tratan a menores de 18 años con bloqueadores, hormonas a cirugías, y Finlandia ha aumentado sus restricciones. Esto puede ser en respuesta a las personas que luego deciden revertir su transición o por lo que algunos perciben como falta de investigación sobre la seguridad y eficacia de algunos tipos de intervenciones médicas o sus implicaciones a largo plazo. Por ahora, Inglaterra tampoco proporcionará bloqueadores ni hormonas a menores de 16 años después de determinar que la investigación sobre bloqueadores de la pubertad y hormonas estaba “sujeta a sesgo, confusa y todos los resultados tienen una certeza muy baja”.

Sin embargo, muchas personas en el campo de la medicina dedicados a la atención de jóvenes trans han encontrado que los bloqueadores de la pubertad y las hormonas de reafirmación del género son relativamente seguras para el cuerpo y a veces cruciales para la salud mental, y que los estudios muestran que el arrepentimiento es infrecuente. Leibowitz advierte que nadie está afirmando que los bloqueadores y las hormonas sean 100% apropiadas para todos; más bien, que son tratamientos importantes que deben estar disponibles entre otros, incluyendo servicios integrales de evaluación de salud mental.
“Para una persona trans, y en particular para personas jóvenes, las hormonas pueden ser una manera muy importante para ayudarles en el desarrollo emocional y social en un momento crucial de su vida”, dijo Leibowitz.

“Ningún doctor debería enfrentarse a la decisión de priorizar su juramento hipocrático o viceversa. Y esto es lo que estos tipos de prohibiciones provocan”. Algunos médicos sienten que lo que demuestran las investigaciones contradictorias es que se necesita estudiar más profundamente la atención a la reafirmación de género, no menos.

Padres y defensores de la juventud trans dicen que la medicina salva vidas porque la transición social y/o física puede brindar alivio a algunos niños.

“El cuidado de afirmación de genero es lo que mantiene a mi hijo vivo, literalmente”, dijo Heather Crawford, cuyo hijo Cass tiene 14 años y es no binario y de género fluido. Antes de que Cass transicionara, tuvo un intento de suicidio y pasó dos semanas ingresado en una clínica psiquiátrica.

“Nos dimos cuenta de que teníamos que dejar que este niño transicionara”, dijo Crawford. “Claramente sienten un dolor tan grande que están dispuestos a morir”.

Cuando Cass recibió el diagnóstico de disforia de género, y por consiguiente la terapia y el tratamiento hormonal, Crawford dijo que la depresión y la ansiedad disminuyeron.

“Si los padres no apoyan a sus hijos, frecuentemente el resultado es depresión, ansiedad, y en ocasiones, autolesión”, dijo Dyer.

Texas, donde vive Cass, estaba también considerando un proyecto de ley para redefinir el abuso infantil para que incluyese la aplicación de cuidados de afirmación de género; el proyecto de ley no pasó antes del plazo establecido, pero también podría regresar al hemiciclo.

“El estado de Texas no solo quiere impedir a mi hijo acceder a este tipo de cuidados, sino que quiere criminalizarlo. Hasta que has pasado por la experiencia de estar sentado al lado de tu hijo en la ambulancia”, dijo Crawford, “porque se sienten tan mal que se quieren morir, no puedes preguntarme si el cuidado médico para estos chicos es una buena idea o no. Es nauseabundo”.

A pesar de los rumores de que los padres están apresurando a sus hijos a pasar por tratamientos hormonales y cirugías, lo opuesto, dicen algunos defensores, es la verdad.

“Si quisieran realmente aprender sobre las necesidades de salud de los jóvenes trans, se alejarían de la retórica del pánico y de las mentiras que la gente cuenta”, dijo Rivera. “Ningún padre está poniendo a sus hijos de 8, 9, 10 años a pasar por cirugías para cambiar sus cuerpos. Pero esa es la narrativa que están utilizando”.

En sus 20 años de experiencia trabajando con juventud de género expansivo y sus familiares, Rivera dice que nunca ha visto ninguna prisa para medicar a los niños. “En mi experiencia los padres son extremadamente medidos a la hora de comenzar con las intervenciones médicas”, dijo Rivera. “Sopesan los pros y los contras durante mucho tiempo”.

Buscando apoyo nacional

Al mismo tiempo que algunos estados ponen sus objetivos en los niños trans, el presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha hecho más propuestas para apoyar a la comunidad trans que cualquier otro presidente en el pasado.

“Para todos los transgéneros estadounidenses que nos ven desde sus casas —especialmente los jóvenes, que son tan valientes— quiero que sepan que su presidente les cubre las espaldas”, dijo durante un discurso ante el Congreso el 28 de abril.

Esto ha traído alguna esperanza a las familias que estaban al borde de la desesperación. “Es alentador cuando oímos que nuestro presidente se pronuncia”, dijo Dyer. “Lo que a la mayor parte de la gente le gustaría ver es que pasase una ley federal para que pudieran acceder a los cuidados médicos que necesitan, para que no fueran discriminados en cuestiones de alojamiento, educación y deportes”.

Algunas familias les gustaría ver una ley federal que pudiera proteger mas ampliamente a los niños trans, incluso mientras legislaturas estatales sopesan leyes que podrían limitar las actividades y los cuidados de estos niños. Crawford desearía específicamente que The Rehabilitation Act de 1973 —que requiere que los niños con necesidades especiales obtengan los servicios que necesiten para alcanzar una “educación pública, gratuita y apropiada”— se expanda para incluir a los niños con disforia de género; la mayoría de los estados aceptan diagnósticos para calificar como el trastorno de déficit de atención e hiperactividad, ansiedad o dislexia, o discapacidades cubiertas bajo el Individual with Disabilities Education Act (IDEA, por sus siglas en ingles), como el autismo o la sordera.

También les gustaría que la administración de Biden reinstaurara la “Dear Colleague” letter de 2016 del expresidente Barack Obama, que prohibía la discriminación contra los niños trans bajo la base de identidad de género; la administración del expresidente Trump la retiró en 2017.

“Las escuelas tenían que proporcionar un ambiente libre de acoso, incluyendo el uso correcto de nombres y pronombres, y permitir a los estudiantes participar en las actividades escolares y uso de los baños que están más en línea con su identidad de género”, dijo Crawford.

Buscando un sitio seguro

Por las prohibiciones, algunas familias están considerando relocalizarse a estados donde sean más hospitalarios, o por lo menos, en donde no estén activamente intentando reprimir a la gente trans.

“Muchos de ellos están buscando ahora mismo un lugar donde sea seguro mudarse”, dijo Dyer. Es extremadamente estresante y disruptivo para estas familias. “No solo tienes que buscar un lugar seguro, sino que tienen que pensar en cambios de trabajo, conseguir un lugar nuevo donde vivir, encontrar profesionales médicos, conseguir información sobre las escuelas, es mucho y estas familias están realmente desbordadas ahora mismo”.

Crawford es nativa de Texas, y ella y su esposo han vivido en el estado la mayor parte de sus vidas; su marido trabaja para el estado. “Estamos considerando seriamente el irnos de Texas”, dijo Crawford. “No puedo tener la conciencia tranquila en un estado que quiere que mi hijo muera”.

La proliferación de estos proyectos de ley también pone presión en los padres para mantener a sus hijos informados sin causarles más ansiedad. “El trabajo de mi hijo es vivir su vida ahora mismo”, dijo Patterson. “Tengo que protegerle para que no esté constantemente pensando en estas amenazas”.

Creando leyes con, no para, las personas trans

Muchos padres de niños trans se cuestionan por qué políticos cisgénero —aquellos cuyas identidades de género se alinean con el sexo que les fue asignado al nacer— están tan ansiosos por crear leyes que afectan a las personas trans, frecuentemente sin consultarles. “Es ridículo que las personas cisgénero hagan leyes contra las personas trans cuando estos ni siquiera están presentes”, dijo Patterson. “Si estás pensando en votar por un proyecto de ley en contra de las personas trans, ¿conoces alguna persona trans? La proximidad a una persona trans es crucial en esta conversación”.

Crawford señaló que las personas transexuales son cada vez más visibles, y que los diagnósticos de disforia de género son más comunes, lo que debería traer más cuidado y compasión, no menos. “Hay muchas probabilidades de que ya conozcas y quieras a alguien que esté pasando por esto. No tienes que entenderlo. Solamente tienes que respetarlo, porque cuando no lo respetas, estás poniendo a estas personas en peligro”.

Puede ser duro para las personas cisgénero, que no entienden cómo se siente la disforia, entender lo que está en juego, dijo Rivera, quien es cisgénero. “Pero he visto el impacto de la disforia en niños y adolescentes, que se manifiesta con ansiedad, autolesiones y pensamientos suicidas, consistentemente durante mis dos décadas de trabajo con jóvenes. No tengo que entenderlo. Tengo que responder ante eso y asegurarme de que estos niños son cuidados”.

Dyer dijo que lo que la gente que no tiene un hijo trans tiene que entender es bastante básico. “Tienen que recordar que estos padres quieren a sus hijos como cualquiera quiere a los suyos. Quieren que sus hijos estén sanos, enteros y seguros”.

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