Madrid, España, 17 de febrero de 2026 ::: El informe 'Las cifras del cáncer en España 2026’ vincula el aumento
de casos en población joven con disfunciones en la microbiota. Expertos subrayan la importancia de mantener un ecosistema bacteriano equilibrado para fortalecer el sistema inmune y reducir factores de riesgo asociados a enfermedades oncológicas.
2- En el verano del año pasado se conoció un estudio del Centro de Neurociencias Cajal, del Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), que señalaba, tras demostrarlo en modelos animales, que el ejercicio físico moderado mejora la salud de la microbiota intestinal. Por si pareciera escaso el beneficio, la investigación añadía que esta mejora repercute en el rendimiento cognitivo del cerebro.
3- Es sabida la conexión entre la dieta mediterránea y la salud mental; de hecho, como se asegura en esta información, la dieta mediterránea ayuda a prevenir la depresión, a mejorar el tránsito intestinal y a robustecer la microbiota.
4- Las investigaciones sobre la microbiota se suceden. A finales del año pasado, la Fundación La Caixa informó de que está financiando un estudio del 'Microbiome Research Group’, de la Universidad Pompeu Fabra, liderado por la doctora Mireia Vallés-Colomer. Éste pretende, como señalaba la Fundación en nota de prensa, arrojar luz sobre “el metabolismo microbiano de compuestos neuroactivos” y sobre cómo “se transmite la microbiota en la población”.
Cuatro muestras (aunque hay numerosas) del interés creciente por la microbiota, tanto en el campo de la ciencia médica como en la pura rutina de nuestras vidas. Los suplementos probióticos están en auge, y es muy probable que hayas consumido o lo estés haciendo.
Así que vamos a explicar qué es la microbiota y por qué es tan importante:
::: Qué es la microbiota
La microbiota es el conjunto de microorganismos que habitan en el cuerpo humano, principalmente bacterias, aunque también incluye virus, hongos y protozoos.
Estos diminutos seres vivos colonizan distintas partes del organismo, como el intestino, la piel, la boca o la vagina, y establecen una relación de simbiosis con nosotros: nos necesitan para vivir, pero a cambio nos aportan beneficios esenciales para mantenernos sanos.
::: Funciones
La microbiota cumple múltiples funciones en el organismo.
• Participa en la digestión de los alimentos.
• Ayuda a fabricar vitaminas como la K y algunas del complejo B.
• Actúa como una barrera que impide la entrada de microorganismos patógenos.
• Regula el metabolismo energético.
• Contribuye a la maduración del sistema inmunológico.
• Produce sustancias que influyen en el funcionamiento del cerebro, como la serotonina y otros neurotransmisores.
Los expertos destacan que la microbiota intestinal es la más rica y compleja. Se estima que alberga billones de microorganismos y que su equilibrio es clave para la salud general.
::: Lo que una microbiota sana hace por ti
Una microbiota sana protege frente a infecciones y reduce el riesgo de padecer enfermedades intestinales crónicas o cáncer de colon.
También influye en el estado de ánimo y la salud mental. De hecho, más del 90 % de la serotonina del cuerpo se produce en el intestino, y los microorganismos intestinales pueden modular emociones, ansiedad y depresión.
La microbiota también incide en la salud cardiovascular y metabólica. Las bacterias intestinales producen sustancias que regulan el equilibrio del corazón y ayudan a prevenir la resistencia a la insulina y la diabetes.
En el ámbito reproductivo, la microbiota materna influye en el desarrollo fetal y en la función hormonal de la placenta, ofreciendo protección frente a enfermedades durante el embarazo.
::: Cómo cuidarla
Mantener una microbiota equilibrada requiere hábitos saludables.
La alimentación es uno de los factores más determinantes: una dieta rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales, frutos secos y alimentos fermentados favorece la diversidad microbiana.
En cambio, los ultraprocesados, el exceso de azúcar, las grasas trans, el alcohol y el tabaco la deterioran.
Además de la dieta, el sueño, el ejercicio físico y la gestión del estrés son fundamentales.
El contacto con la naturaleza y la reducción del uso innecesario de fármacos también ayudan a preservar la microbiota.
Los probióticos pueden contribuir a restaurar su equilibrio cuando se ha visto afectado.