Ciudad de México, México, 23 de febrero de 2026 ::: Investigadores mexicanos encabezan un protocolo internacional
para entender el melanoma acral, una variante de cáncer de piel común en el país. Este tipo de cáncer aparece en palmas, plantas de los pies y uñas, representando casi el 50% de los casos diagnosticados en México. El estudio busca optimizar la detección oportuna y desarrollar tratamientos específicos para la población latina, que presenta una mayor incidencia de esta variante.
El proyecto es encabezado por especialistas del Laboratorio Internacional de Investigación sobre el Genoma Humano (LIIGH), perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México, y comenzó hace aproximadamente una década. La investigación pretende esclarecer interrogantes que aún persisten sobre el origen y desarrollo de esta enfermedad, cuya causa continúa siendo poco comprendida por la comunidad científica.
"Desconocemos sus causas y por ello este padecimiento no cuenta con tratamientos específicos. Se le ha investigado poco porque en Europa y Estados Unidos se considera raro por su baja incidencia", señaló en un boletín Patricia Basurto Lozada, doctorante en Ciencias Biológicas e integrante del proyecto.
A diferencia de otros melanomas asociados a la radiación ultravioleta, el acral tiene características particulares y suele detectarse en etapas más avanzadas, lo que empeora el pronóstico.
En México se registran entre 3.000 y 3.500 nuevos diagnósticos de melanoma al año, y aproximadamente la mitad corresponde a este subtipo, de acuerdo con el Instituto Nacional de Cancerología (INCan).
El estudio, publicado en la revista Nature, se realizó en colaboración con el INCan, el Instituto Nacional de Medicina Genómica, el Instituto Nacional de Cáncer de Brasil, el Wellcome Sanger Institute del Reino Unido y universidades de Estados Unidos y Reino Unido.
Para ello se analizaron muestras tumorales de 92 pacientes mexicanos mediante secuenciación genómica.
Los resultados indican que las mutaciones genéticas vinculadas al desarrollo del tumor varían según la ascendencia de cada persona.
"Se halló que uno de los genes principales que muta y favorece el desarrollo del tumor varía según la ascendencia o ancestría de la persona. Ello es clave para entender por qué la mayoría de las y los pacientes mexicanos no se benefician de las terapias existentes", explicó la coordinadora del LIIGH, Carla Daniela Robles Espinosa.
Los investigadores observaron que pacientes con mayor ascendencia europea presentan con más frecuencia mutaciones en el gen BRAF, para el cual existen terapias dirigidas, mientras que en quienes tienen mayor componente amerindio aparecen mutaciones en genes como KIT, para los que aún se investigan tratamientos específicos.
Además, el análisis sugiere que el tumor puede originarse en distintos tipos de células pigmentarias, lo que podría influir en la respuesta a los fármacos.
"Sabemos que los diferentes tipos celulares son sensibles a fármacos distintos. Aún lo investigamos, pero ello puede tener implicaciones en el desarrollo de tratamientos", añadió Robles Espinosa.
Los especialistas subrayan que el conocimiento genómico es clave para diseñar terapias adaptadas a la población mexicana y mejorar la atención médica, y señalaron que están trabajando en modelos experimentales para probar nuevas terapias dirigidas a las características ya observadas.
Para los investigadores, el proyecto evidencia la importancia de generar ciencia desde México orientada a sus propias necesidades sanitarias, en un campo donde los estudios internacionales suelen basarse en poblaciones con perfiles genéticos distintos.