Alerta OMS por crisis de obesidad en el Día Mundial contra la enfermedad

Ginebra, Suiza, 4 de marzo de 2026 ::: En el marco del Día Mundial contra la Obesidad, la OMS advirtió

que más de 1,000 millones de personas viven con esta condición. Expertos recomiendan priorizar cambios hacia una "vida saludable" sobre el uso exclusivo de fármacos considerados milagrosos.

 2. En 2024 había en el mundo 35 millones de niños y niñas menores de 5 años con sobrepeso.
3. En España, según un estudio de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) citado por la Alianza por la Obesidad en una reciente nota de prensa, la obesidad afecta a más del 18 % de la población adulta y al 10 % de los menores de entre 2 y 17 años. 
4. El Atlas Mundial de la Obesidad de este año, de la World Obesity Federation, precisa que más de 2 millones de escolares presentan sobrepeso u obesidad. 
Los destellos en el paisaje provienen de un dato, también en el Atlas citado, y es que España es uno de los 15 países que ha logrado reducir la prevalencia en la población infantil, y proceden de unos fármacos.

::: Una revolución en los tratamientos
Ozempic, Mounjaro, Wegovy, Saxenda… Son los nombres de unos productos que han revolucionado los tratamientos contra la obesidad hasta tal punto que la OMS, a finales del año pasado, publicó una guía sobre su uso sustentada en dos pilares: la recomendación de su prescripción y la apuesta por que dicha prescripción sea accesible y asequible.
Los estudios al respecto no han cesado, además. A primeros de año conocimos un análisis de 37 investigaciones que demuestra “el efecto rebote”, es decir, que la interrupción del uso de los fármacos adelgazantes provoca la recuperación del peso en menos de dos años y la reactivación de las dolencias cardiovasculares o metabólicas asociadas a la obesidad.
Esa es otra derivada. La obesidad es una enfermedad con decenas y decenas de complicaciones relacionadas, desde las cardiovasculares a las músculo-esqueléticas.
Así que hablar de tratamientos contra la obesidad es hablar de estos fármacos, pero no sólo. El sobrepeso y la obesidad no se combaten sólo en el frente farmacológico. La ampliación del campo de batalla nos lleva a pensar en un cambio de vida. 
¿Y en qué consiste el cambio? EFE Salud se lo ha preguntado al endocrinólogo Cristóbal Morales, también vocal de la Sociedad Española de Obesidad (SEEDO).

::: Fármacos que son «el inicio de la solución»
Ni ozempic, ni mounjaro, ni cualquiera de los otros dos son “fármacos milagro”, afirma Morales. Es la premisa desde la que empezar a construir un nuevo “estilo de vida”, cuyos pilares son:
• Nutrición saludable
• Higiene del sueño
• Salud mental y emocional
• Hacer deporte
A estas cuatro columnas maestras hay que añadir una certeza, pues el tratamiento contra la obesidad es a largo plazo. Se trata de “ayudar al paciente a mantener” esos hábitos saludables.
Entonces cabe preguntarse si esos fármacos de los que todo el mundo habla hay que prescribirlos sí o sí. Morales responde, antes de nada, que “hay que hacer hincapié en que no son para adelgazar, sino para iniciar y mantener una nueva vida saludable”. “El fármaco no es la solución final, sino el inicio de la solución”, añade.
No está en contra, ni mucho menos; de hecho, el especialista recuerda que la OMS “ha sido suficientemente clara y los ha declarado fármacos esenciales para la humanidad”.
Pero también ha pedido “un uso responsable”. Aporta esta reflexión: “Son fármacos potentes; hay que saber manejarlos con titulación adecuada y acompañando al paciente para hacer prevención de efectos secundarios (que pueden ser de problemas intestinales a problemas de páncreas). Y dejar claro que no son para todo el mundo”.
Fármacos potentes en el sentido de que son “poderosos”. “Y un gran poder conlleva una gran responsabilidad”, parafrasea el médico especialista.

::: Más de 200 complicaciones derivadas de la obesidad
Pero “la obesidad es una enfermedad crónica y compleja” que requiere “un tratamiento crónico y multidisciplinar” porque junto a la obesidad cabalgan los riesgos de diabetes, de hipertensión, de apnea del sueño, de enfermedades hepáticas, metabólicas y de dolencias cardiovasculares, entre otras. 
Se trata de una lista larga de “complicaciones”, en concreto “más de 200”, como puntualiza el especialista.
Es fundamental, en palabras de Morales, “acompañar al paciente” mediante un tratamiento “modificador de estilo de vida y coadyuvante para mantener en el tiempo ese estilo de vida saludable”.
Tres fases ineludibles en dicho tratamiento:
1 Selección
2 Pérdida de peso
3 Mantenimiento del peso saludable
Tres fases importantes y conectadas porque perder peso, como explica el doctor, implica la evaluación de la historia médica, exploración física, análisis metabólico, medición de la composición corporal para “ver grasa muscular”, medición de la fuerza y funcionalidad y rastreo de las complicaciones de la obesidad.
Implica dejar claro que no es un proceso estético ni un objetivo fácil, y que no se consigue sólo con dieta. Es más, mejor no hablar de dieta, sino de “comer de modo saludable” con “soporte de salud física, sueño y salud emocional”.

::: «Evitar la culpa» de quien interrumpe tratamiento
Los estudios prueban el llamado efecto rebote. Existe, por tanto, la interrupción. Morales cita análisis estadounidenses para decir que “sólo el 50 % de los/las pacientes mantiene el tratamiento después de un año”.
La razón principal, según sus palabras, es económica. Estas personas dejan de usar los fármacos porque no los pueden pagar. La OMS abogó, cabe recordar, por hacerlos accesibles y asequibles, en lo que Morales está de acuerdo: “Se deberían financiar, como ocurre con fármacos para hipertensión o diabetes”, señala.
Sea cual sea el motivo, el hecho es que muchas personas interrumpen el tratamiento contra la obesidad. Cuando una de esas personas va a la consulta del especialista, ¿qué ha de hacer el profesional? “Evitar la culpa”, puntualiza Morales, y “aplicar ciencia y empatía”.
Ahora bien, es crucial preguntarse por qué esta “baja adherencia” al tratamiento. Los factores son “ambientales, biológicos y conductuales”, fundamentalmente.
“Cambiar de vida no es fácil, tiene que ser un cambio progresivo, y hay que acompañar al paciente siempre en la fase de pérdida de peso mediante un programa estructurado”, reclama.

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