El sedentarismo por calor extremo podría causar 500 000 muertes al año

Londres, Reino Unido, 17 de marzo de 2026 ::: Una investigación publicada en The Lancet Global Health alerta

que el calentamiento global fomentará el sedentarismo masivo para 2050. La falta de actividad física por las altas temperaturas podría causar cientos de miles de muertes prematuras y pérdidas económicas millonarias.

 El trabajo, realizado por investigadores de la Universidad de Texas en Austin, la Universidad Emory y la de Princeton, junto con colaboradores de seis países, analizó distintas vías para cumplir el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 2 °C. El modelo evalúa cómo estas políticas climáticas afectarían a las emisiones, la calidad del aire, la salud y el bienestar económico en 178 países hasta finales de siglo.
Analizaron distintas vías para cumplir el objetivo del Acuerdo de París de limitar el calentamiento global a 2 °C
"Demostramos que existe una tensión difícil entre la justicia climática distributiva internacional y el objetivo de salvar vidas a través de los co-beneficios de la contaminación atmosférica", apunta Mark Budolfson, profesor asociado de filosofía y geografía y medio ambiente en la Universidad de Texas, y coautor principal del estudio.
"Dentro del actual régimen climático del Acuerdo de París que implica Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional a la reducción global de emisiones, trasladar la mitigación de los países pobres a los ricos tiene el efecto perverso de reducir el número de vidas salvadas gracias a mejoras en la calidad del aire en países pobres, posiblemente en millones", continúa.


::: El calor como barrera para la actividad física
El cambio climático está calentando el planeta, y este aumento del calor probablemente afectará a la capacidad de las personas para mantenerse activas. La inactividad física ya es un importante problema de salud pública global: alrededor de uno de cada tres adultos no cumple las recomendaciones de ejercicio semanal de la Organización Mundial de la Salud.  
La inactividad física ya es un importante problema de salud pública global
El estudio analizó datos de 156 países entre 2000 y 2022 para modelizar cómo el aumento de las temperaturas podría afectar a la actividad física hasta 2050. El modelo sugiere que cada mes adicional con una temperatura media superior a 27,8 °C aumentaría la inactividad física 1,5 puntos porcentuales a nivel global y 1,85 puntos en países de ingresos bajos y medios, sin un impacto claro en los países de ingresos altos. Esto se traduciría en entre 470 000 y 700 000 muertes prematuras adicionales al año y pérdidas de productividad de entre 2 400 y 3 680 millones de dólares.
“Nuestra investigación muestra los beneficios de analizar conjuntamente el desarrollo y la política climática. Diseñar políticas que aborden de forma proactiva las compensaciones entre limitar las emisiones de manera equitativa y reducir la contaminación del aire ofrece los mejores resultados”, asegura Navroz K. Dubash, profesor de la Universidad de Princeton.
Los mayores incrementos de inactividad se producirían en regiones más cálidas, como Centroamérica, el Caribe, África subsahariana oriental y el sudeste asiático ecuatorial
Según el modelo, los mayores incrementos de inactividad se producirían en regiones más cálidas, como Centroamérica, el Caribe, África subsahariana oriental y el sudeste asiático ecuatorial, donde la inactividad podría aumentar más de 4 puntos porcentuales por cada mes con temperaturas superiores a 27,8 °C.
Sin embargo, los autores advierten de que se trata de proyecciones basadas en modelos, construidas a partir de encuestas de actividad autodeclarada y centradas solo en cambios de temperatura, por lo que existe incertidumbre sobre su impacto real.
Los investigadores señalan que los resultados apuntan a la necesidad de proteger a la población frente al aumento del calor, mediante el diseño de ciudades más frescas, espacios asequibles con aire acondicionado para hacer ejercicio y recomendaciones claras para mantenerse activo de forma segura durante episodios de calor extremo, además de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
“Existe una necesidad urgente de diseñar regímenes de mitigación climática centrados en la justicia para garantizar que los países en desarrollo no pierdan la oportunidad de lograr reducciones transformadoras de la contaminación del aire”, afirma Noah Scovronick, otro de los autores principales del estudio. “Identificamos una forma prometedora de gestionar esta tensión”.

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