Hallan restos de microplásticos en oaxaqueños

Oaxaca, Oaxaca ::: 21 de septiembre de 2026 ::: Investigadoras del Instituto Politécnico Nacional (IPN) realizaron un estudio de biomonitoreo para identificar y analizar

la presencia de nano y microplásticos en el cuerpo humano, mediante el examen de muestras de sangre y orina de 98 personas.

El trabajo, encabezado por la doctora Laura Arreola Mendoza, estudió diez polímeros plásticos entre habitantes de la comunidad de Corralero, Oaxaca. De acuerdo con el IPN, se trata de la primera investigación mundial que indaga el comportamiento de esa cantidad de polímeros en ambas matrices biológicas.
Los resultados aportan información sobre la exposición humana a estos contaminantes, aunque todavía se requieren nuevos estudios para conocer con precisión sus posibles efectos sobre la salud y confirmar si algunos materiales permanecen más tiempo en el organismo.

::: ¿Qué microplásticos encontró el IPN en sangre y orina?

Uno de los principales hallazgos fue que más del 70 por ciento de las partículas identificadas en las muestras de sangre correspondió a fibras. En la orina, en cambio, se encontró una proporción más equilibrada entre fibras y fragmentos.
Las especialistas también observaron diferencias en el comportamiento de ciertos polímeros. Entre ellos se encuentra el N66, conocido como nylon 66, cuya presencia fue mayor en la sangre que en la orina.
Este resultado plantea la posibilidad de que el material presente una mayor retención dentro del organismo. No obstante, el propio comunicado del IPN aclara que esta hipótesis deberá confirmarse mediante investigaciones posteriores.
El estudio también identificó materiales como NBR, un tipo de caucho sintético, y poliestireno. Algunos de estos polímeros están vinculados con productos presentes en el caucho de las llantas, por lo que el hallazgo abre interrogantes sobre las fuentes de exposición ambiental.
Los principales resultados comunicados por el IPN son:
• Más del 70 por ciento de las partículas encontradas en sangre fueron fibras.
• En la orina hubo una distribución más equilibrada entre fibras y fragmentos.
• El nylon 66 tuvo mayor presencia en sangre que en orina.
• Se identificaron polímeros como NBR y poliestireno.
• Todavía se necesitan estudios para establecer cómo ingresan, circulan y son eliminados estos materiales.

::: ¿Cómo llegan los microplásticos al organismo humano?

Los microplásticos son partículas plásticas pequeñas que pueden producirse directamente en ese tamaño o generarse por la fragmentación de objetos de mayores dimensiones. Los nanoplásticos son aún más pequeños, por lo que su detección y análisis requieren tecnología especializada.
La contaminación no desaparece cuando un artículo de plástico es desechado. Con el paso del tiempo, los residuos pueden degradarse, incorporarse al suelo, el agua o el aire y posteriormente ser ingeridos o inhalados.
“Si la gente supiera que hoy lo tiras y mañana lo respiras o lo ingieres, otra cosa sería”, señaló Laura Arreola Mendoza, investigadora del Centro Interdisciplinario de Investigaciones y Estudios sobre Medio Ambiente y Desarrollo (CIIEMAD).
En el caso de los materiales relacionados con el caucho de las llantas, las investigadoras plantean nuevas preguntas sobre el recorrido de estos residuos desde sus fuentes de emisión hasta los ecosistemas y, eventualmente, el organismo humano.

::: Microplásticos pueden transportar otros contaminantes

Otro aspecto que analiza la investigación es la capacidad de los microplásticos para funcionar como vectores de otras sustancias. Esto significa que las partículas podrían transportar agentes químicos o biológicos presentes en el ambiente.
Arreola Mendoza explicó que los plásticos pueden contener aditivos e interactuar con otros contaminantes. En determinadas condiciones, incluso podrían llevar consigo metales con propiedades carcinógenas.
Sin embargo, los resultados dados a conocer no permiten concluir por sí solos que los polímeros identificados hayan provocado enfermedades entre las personas participantes. El objetivo de esta etapa es conocer su presencia, distribución y comportamiento, antes de evaluar con mayor precisión sus implicaciones.
La distinción es relevante porque encontrar una sustancia dentro del organismo no demuestra automáticamente que esta sea responsable de un padecimiento. Para determinar riesgos son necesarios estudios adicionales que consideren factores como la concentración, el tiempo de exposición, el tamaño de las partículas y sus características químicas.

::: Investigación del IPN fue publicada en Environmental Pollution

El estudio fue desarrollado por especialistas del CIIEMAD y contó con la colaboración del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) de Barcelona, España.
Esta cooperación permitió utilizar tecnología especializada para estudiar los microplásticos tanto en sangre como en orina, lo que amplió la capacidad de análisis de las muestras.
La investigación fue publicada en la revista científica Environmental Pollution y, según informó el Politécnico, ya registra sus primeras citas internacionales.
“Este trabajo pone a México en la frontera del conocimiento, del expertise técnico y de la ciencia en el campo de micro y nanoplásticos en humanos a nivel mundial”, afirmó Arreola Mendoza, integrante del Sistema Nacional de Investigadoras e Investigadores (SNII), nivel II.
El proyecto permanece en curso. El equipo continúa procesando información y examinando los resultados para generar evidencia que permita explicar con mayor precisión cómo se distribuyen los nano y microplásticos, cuánto tiempo pueden permanecer en el cuerpo y mediante qué mecanismos son eliminados.

Follow Us on Social

Most Read