El pasado 4 de marzo, durante la sesión solemne del Consejo Político Nacional por el 97 aniversario del Partido Revolucionario
Institucional, el dirigente nacional, Alejandro “Alito” Moreno Cárdenas, pronunció un discurso que, más allá de la conmemoración histórica, buscó enviar un mensaje político claro: la democracia mexicana no puede darse por sentada.
En tiempos de profunda polarización política, el mensaje del dirigente priista se centró en una idea fundamental: la necesidad de defender las instituciones democráticas y preservar el equilibrio de poderes que ha permitido la alternancia política en México durante las últimas décadas.
La reivindicación histórica del PRI
Moreno recordó que el Partido Revolucionario Institucional fundado en 1929, fue protagonista de la construcción institucional del México moderno.
Bajo gobiernos emanados de ese partido se crearon pilares del Estado mexicano como el sistema de seguridad social, instituciones educativas, organismos culturales y grandes proyectos de infraestructura que transformaron al país a lo largo del siglo XX.
En un contexto político Morenista, donde la narrativa pública suele reducir la historia del priismo a sus episodios más cuestionados, el dirigente buscó recordar que el desarrollo institucional de México en su totalidad forma parte del legado de su partido.
Reconocer esa historia no significa ignorar los errores del pasado, pero sí comprender que buena parte de la arquitectura institucional que hoy sostiene la vida pública del país surgió en ese periodo.
Uno de los puntos centrales del discurso fue la advertencia sobre los graves riesgos que implican las reformas impulsadas por el oficialismo.
Moreno planteó que la democracia mexicana se construyó a partir de un largo proceso de reformas electorales que permitieron la competencia política, la autonomía del árbitro electoral y la pluralidad en el Congreso, que el PRI históricamente fue fundament5al en la creación y fortalecimiento de las Instituciones y ha sido el gran defensor de los organismos electorales autónomos que permitieron incluso la alternancia del poder en México
Por ello, el dirigente priista sostuvo que cualquier reforma debe fortalecer —y no debilitar— ese equilibrio institucional.
El argumento no es menor. México tardó décadas en construir un sistema electoral confiable que permitiera la alternancia política y la competencia democrática. Alterar ese modelo sin amplios consensos podría abrir la puerta a tensiones institucionales innecesarias y a un autoritarismo que de facto quiere instaurar una dictadura, por mas cortes populistas que se quieran agregar al asunto.
Quizá el momento más relevante del discurso fue el llamado a la unidad democrática, a construir una oposición responsable capaz de defender la Democracia en nuestro país.
Moreno convocó a las distintas fuerzas políticas a privilegiar la pluralidad, el debate y el respeto institucional frente a cualquier intento de concentración excesiva del poder.
En ese sentido, su mensaje fue menos partidista de lo que podría suponerse y más cercano a una advertencia sobre la importancia de preservar la competencia política como elemento central de cualquier democracia moderna, insto al PAN y a Movimiento Ciudadano a no entregarle el país a Morena por calculos absurdos, no se puede pensar en el crecimiento individual de un partido, cuando el país se esta cayendo a pedazos y a ninguno de los 3 partidos importantes de oposición le alcanza su electorado para sacar del poder a Morena. Juntos, dijo, -“Podriamos ganar hasta 10 gobernaturas y lograr quiatrles la mayoría en el Congreso”-
A casi un siglo de su fundación, el PRI enfrenta un escenario muy distinto al que dominó durante buena parte del siglo XX.
Hoy es un partido que compite hasta hoy en un sistema plural, con nuevos actores políticos y con un electorado mucho más crítico y exigente, precisamente por ello su experiencia histórica puede jugar un papel relevante en la defensa de las instituciones democráticas que permitieron la transición política del país.
La democracia mexicana no fue producto de una sola fuerza política, sino de un proceso largo de reformas y acuerdos en el que participaron distintos actores y donde el PRI tuvo un papel central.
El aniversario número 97 del PRI no solo fue una conmemoración partidista; también fue una ocasión para reflexionar sobre el momento que vive la democracia mexicana y para aumentar el entusiasmo en la nueva forma de hacer politica de un PRI moderno, con militancia más joven y entusiasta, capaz de la autocrítica y refrendando su compromiso con México.
El discurso de Alejandro Moreno puso sobre la mesa un debate legítimo: cómo preservar la pluralidad política y las instituciones electorales que garantizan la competencia democrática, en tiempos donde los equilibrios institucionales se discuten con intensidad, recordar el valor de esas reglas del juego resulta no solo pertinente, sino necesario.
Porque al final, más allá de las diferencias ideológicas o partidistas, la democracia se sostiene sobre una premisa básica: la existencia de instituciones fuertes capaces de garantizar que el poder siempre pueda ser disputado y renovado por la voluntad de los ciudadanos.
Entusiasma, ver un organismo político como éste resurgiendo con fuerza y con visión a futuro, políticos de concensos y alianzas, de proyectos y esperanza en un cambio que a México ya no le hace falta… ¡le urge!