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El mundo necesita de gobernantes éticos que ofrezcan resultados concretos y tangibles para sus ciudadanos, especialmente para aquellos más vulnerables, con activos esperanzadores y sin recortes en gasto social. Ante esta realidad, y por principio, tenemos que ser más cooperantes unos con otros, sobre todo aquellos países más prósperos y avanzados. La cuestión no es disparar el gasto militar, ¡no!, sino priorizar en las necesidades básicas de todo

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Necesitamos avivar el lenguaje de la consideración y del respeto. Tenemos la obligación de hacerlo, de despojarnos de toda amargura para tomar otros modales más armónicos, que son los que verdaderamente nos acrecientan el diálogo, a fin de poder convivir en esa diversidad globalizada. Desde luego, no es fácil vivir en grupo sino aceptamos esa pluralidad de culturas, de sentimientos o lenguajes, y al hacerlo

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            Desde la diversidad hay que reconstruir el mundo. La tarea no es fácil. Andamos demasiado tensos. Así no se puede conversar para converger posturas. Tampoco es cuestión de desistir por muy problemáticas que sean las situaciones. Se trata de no renunciar al encuentro de nadie y de poner en valor la dignidad, la igualdad y los derechos humanos, sin exclusión alguna. En efecto, algunas culturas son muy cerradas y

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Es tiempo de activar los buenos propósitos. De ponerse en camino. De hacer camino. De sentirse camino. De caminar con la compasión como apoyo. Hay que dejarse cultivar para poder crecer en nuevos horizontes, mediante el redescubrimiento de cada cual colectivamente. Tenemos que hermanarnos. Por ello, hace falta desterrar de nuestros abecedarios cualquier muestra de

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Durante estos días, los buenos deseos nos acompañan en todo momento. Parece que nos sostiene ese espíritu de ilusión por reencontrarnos con ese niño que todos llevamos dentro. Ciertamente, a poco que reflexionemos en silencio, hallaremos esa mística consoladora que da vida a nuestro ser y paz a nuestras entretelas. No es cuestión de griteríos. Quizás tengamos que liberarnos de esta mundanidad y enhebrar otros abecedarios más del alma, hasta

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El mundo necesita de gentes de compromisos verdaderos, para que puedan mejorar las condiciones existenciales de todos; también de otras políticas más transparentes que luchen contra las injusticias y la corrupción, así como de líderes que alberguen en sus corazones la lucha por la dignificación de todo ser humano, máxime en un momento en el que abundan tantos sembradores de odio. Desde luego, la dignidad es un término clave

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Se requieren gentes de valor que perseveren, dispuestos a plantarle corazón a esta escalada de contrariedades que nos dejan sin aliento. Lo fundamental no son los éxitos, sino la disposición que pongamos en el auxilio de la realidad. Ante todo, hay que hacer valer el respeto. No podemos desvirtuarlo todo. La acción política es necesaria, pero para estar al servicio de toda la humanidad, no para servirse de ella y trepar hacia posiciones