La idea de la participación del gobierno en la vida de la sociedad implica diversas visiones político-filosóficas que van desde el extremo liberal de excluirlo de cualquier actividad social, hasta los más recalcitrantes comunistas que pretenden que sea el gobierno el que regule e incida en todo.

En muchos casos, el gran drama nacional deviene de la imposición de visiones unipersonales sobre el destino del país. Los ejemplos históricos sobran. Desde Agustín de Iturbide, pasando por la sociedad fluctuante, llegando a los gobiernos post revolucionarios, siempre fue la visión —o

El mundo cambia de forma vertiginosa al tiempo que la condición humana se impone a los valores y lo inmediato cobra mayor relevancia que lo necesario o justo. La dinámica mundial se desarrolla de forma acelerada al tiempo que se arraiga y exacerba el individualismo y se destierra —

El correcto desempeño en el servicio público es una pieza fundamental para el desarrollo de las naciones y para la realización del bienestar general. Más allá de doctrinas filosóficas sobre la naturaleza del ser humano y su capacidad de autorregularse, lo cierto es que requerimos de las instituciones gubernamentales para crear el derecho y hacerlo cumplir.