Dentro del universo de noticias sobre al futuro de la economía, la situación de la pandemia, los desastres naturales, el regreso a clases presenciales y el refuerzo a los programas sociales del gobierno en el nuevo presupuesto, surge lo que podría considerarse una oferta irresistible.

Por cuarto sexenio consecutivo, el Estado mexicano está perdiendo la guerra contra el crimen organizado, sin que se vea un mínimo de esperanza para alcanzar la pacificación del país.

La marca Bienestar se extiende peligrosamente en México, donde el gobierno está intentando a toda costa asumir el control de todos los resortes que mueven al país, con buenos dividendos políticos pero nulos resultados prácticos.