Círculo Rojo (Eduardo Sadot)

El Grito de Independencia no es propiedad de un partido, de un gobierno ni del gobernante en turno. Es una ceremonia de la nación. Por eso, después de lo ocurrido el pasado 15 de septiembre, cabe preguntar si conservamos su solemnidad o asistimos a su frivolización.
México puede celebrar. El problema aparece cuando la fiesta desplaza el significado de la ceremonia y el símbolo nacional termina convertido en escenario de promoción política o partidista.

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