Ser o no ser, esa es la “aspiracional" cuestión. La insinuación presidencial sobre que los de la clase media deberían ser pasados por las armas del desprecio solo por el hecho de leer y pensar debería acompañarse de una reflexión mucho más profunda. 

“Es como si al ring de una llanta le pusieran dos pernos en lugar de los cuatro que lleva”, así lo describió en el espacio informativo Urbe de Hierro que conduzco por ABC radio 760 de AM, el ex director del metro, actual diputado Jorge Gaviño, y se trata de un primer vistazo al peritaje de la empresa Noruega especializada en desastres, que realiza en el tramo elevado de la línea 12.

Para entender el desastre moreniano, basta echarle ojo al signo de los tiempos, el “destapadero” de aspirantes al 24, según lo que leo y escuchamos, el presidente todavía es López Obrador, pero en sus parcelas la caballada anda muy acelerada, el que un Noroña se destape cuando aún faltan tres años de gobierno, no solo debería ser un mal chiste sino que refleja la ansiedad en un partido que se va desdibujando producto de la guerra intestina.

Diría el clásico, “no se hagan bolas”; yo le añado, es Claudia. El peritaje de la empresa noruega DNV se encargará de quitarle el peso del pecado a la jefa de gobierno y se confirmará lo que el NYT filtró este fin de semana. El presidente López Obrador no especulará con quién le representa lealtad y por

El “ayotzinapa" de la “cuatro-te” se las cobró duro, nada de que fue una campaña de la derecha, los medios de comunicación no realizamos ni la obra de la línea 12, ni firmamos sospechosos contratos para el arrendamiento de trenes que no debían ser para dicha “línea dorada”, los periodistas no “arropamos" a la polémica directora del metro Florencia Serranía.

Y los odiados chilangos lo hicieron y eso es lo que les duele en el comando central de la “cuatro te”, el fenómeno ocurrido este domingo pasado en la capital del país es uno de los mayores actos de rebeldía y de amor propio,