Analfabetas Políticos

A LOS PRESIDENCIABLES:

"Lo político no es de unos cuantos, sino de todos nosotros" Juan Carlos Monedero

Durante la celebración del aniversario de la Expropiación Petrolera, convertido en AMLOsfest, el presidente afirmó que México es el país con menos analfabetismo político del mundo. Nada me daría más gusto que así fuera, pero la realidad es muy distinta.

Hace un par de meses, The Economist Intelligence Unit publicó su Índice de Democracia 2022 y para nuestra tristeza, México bajó tres lugares en su nivel democrático para ocupar el 89 de entre 150 naciones, con 5.25 puntos, donde 10 es la máxima calificación. Para que nos demos una idea, Noruega se ubicó en el primer lugar (9.81), Chile en el 19 (8.20) y Brasil en el 51 (6.78).

Lo más lamentable es que nos sacaron del grupo de Democracias con Fallas para pasarnos al de Régimen Híbrido. Este último se caracteriza por “la presión del gobierno sobre los partidos de oposición y sus candidatos. Algunas debilidades son más notorias, como la (baja) cultura política, el funcionamiento del gobierno. (…) La corrupción se encuentra extendida y el Estado de Derecho es débil. (…) Típicamente, los periodistas sufren hostigamiento y presiones.” Ustedes me dirán si México cabe en tal definición en los últimos tiempos…

Las calificaciones más altas las obtiene México en la categoría de Proceso Electoral y Pluralismo (6.92 ¡bien por el INE!) y Participación Política (7.22 ¡mejor por los electores!). Sin embargo, en Cultura Política estamos en la lona con 1.88.

Me dirán que la TEIU forma parte de los malditos neoliberales injerencistas y todo lo que ustedes quieran, no obstante, las diversas casas encuestadoras mexicanas complementan la idea, pero antes, veamos qué es un analfabeta político:

Es aquella persona “que tiene una percepción ingenua de los seres humanos en sus relaciones con el mundo, una percepción ingenua de la realidad social, (la cual) es un hecho dado: algo que es y no que está siendo” (Freyre, 1970). En síntesis, es alguien que no asume la realidad críticamente.

Y aquí es donde la posverdad lopezobradorista tiende la trampa. Es decir, que, según el presidente, los seguidores de la 4T no serían analfabetas políticos en la medida en que critican el pasado; pero los ciudadanos que sí critican la actual situación no lo harían a partir de una posición analítica, sino por su interés en los privilegios. Esta lógica reduce la disonancia cognoscitiva de los primeros y condena a los segundos.

Ahora pasemos a los números de las encuestas:

Ya sabemos que López Obrador tiene un promedio de 63 por ciento de aprobación (Oraculus, febrero 23), prácticamente lo mismo que otros presidentes a los 70 meses de gestión, con excepción de Peña Nieto. Sin embargo, la gestión lopezobradorista está más que reprobada, pues solo 28 por ciento aprueba su gestión en lo económico, 30 en seguridad y 20 en a combate a la corrupción. La diferencia con respecto a otros mandatarios está en que no hay escándalo, política pública fallida o dispendio que le afecte.

El espacio no me permite enumerar todas las tácticas de don Andrés para colocarse por encima de todo y de todos. Así que haré un breve resumen.

AMLO tuvo 12 años para erigirse como el máximo crítico de los gobiernos federales en turno, señalando sus deficiencias y dando soluciones simplistas a los grandes problemas; con ello construyó esa imagen de que él si tenía clarísimo qué y cómo hacer para conducir a México. Ya en el poder, ha justificado todas sus fallas culpando al pasado; si no avanza más, es por “el conchinero que le dejaron…”.

La mañanera es otro espacio inagotable de manipulación emocional, polarización y reiteración de las medias verdades que construyen ese México imaginario en el que todos quisiéramos vivir. No hay lugar para el cuestionamiento, ni siquiera de los periodistas que ahí acuden.

Expuesto lo anterior, ¿quiénes son verdaderamente los analfabetas políticos? ¿quién fomenta el analfabetismo?

Una buena parte de la sociedad está harta de tanto populismo con nulos resultados de gobierno, pero no tiene a quién seguir, con quién aglutinarse. Ninguno de ustedes tiene ni el espacio, ni los medios, ni el partido para constituirse en una voz que rete lo dicho y lo hecho por López Obrador.   Tal vez porque ninguno de ustedes se ha decidido a subirse al ring para dar la pelea…

Como se pregunta Roy Campos, “¿dónde está el López Obrador de López Obrador?”

P.D. Mi solidaridad con la ministra Norma Piña. Otra víctima de la polarización.

Leopoldo Mendívil

Colaboró: Upa Ruiz This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

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