Obrador candidato a Papa

El derecho canónico establece que la unción del Papa, o nombramiento que realiza el Colegio Cardenalicio en el vaticano, puede recaer en cualquier

persona, basta que durante el cónclave cardenalicio en la capilla Sixtina, todos los cardenales ahí reunidos, cumpliendo con voto de silencio, solo con sus oraciones y reflexiones se reúnan y elijan con la inspiración divina, a quien deba ser el Papa, los cánones eclesiásticos señalan, que si de pronto todos los asistentes al cónclave – todos los cardenales – coincidieran en un nombre de alguien que inclusive no fuera cardenal, ni siquiera sacerdote, ése nombre se entendería surgido de la inspiración divina del espíritu santo, e identificado en cualquier parte de la tierra se mandaría a buscar y a darle la noticia de que ha sido nombrado Papa.
El padre Solalinde, famoso por la “defensa” de los migrantes, en fechas recientes, prácticamente desapareció del escenario nacional. A la llegada de Obrador al poder, el padre se instaló en un convento de la calle de Fresno en la colonia Santa María la ribera, lucía feliz rodeado de guaruras con camionetas pagadas por el gobierno beaticos a escoltas y choferes además de los gastos del padre, se acabaron sus carencias de misionero franciscano para engrosar las filas de modestia y humildad que emulan los legionarios de Cristo y los carmelitas descalzos, bueno, hasta la obediencia jesuita se le acabó y de pronto comenzó a vivir y disfrutar – o sufrir acaso – la austeridad republicana de su mesías de Palacio. Y de los migrantes Solalinde ahora se deslinde.
Pero durante meses, a partir de los compromisos de Palacio Nacional con el famoso petirrojo de la casa Blanca – Trump – a Solalinde no se le pudo ver, los migrantes pasaban y preguntaban, la prensa se preguntaba. ¡Dónde estaría Solalinde, aquél premiado nacionalmente, inclusive por la revista Siempre! Bueno, casi se le comparaba al recientemente fallecido Desmond Tutu, Por su lucha en favor de los migrantes, pues ni sus luces, ni siquiera apareció, ante más de cincuenta muertos en Chiapa de Corzo. Estaría en algún retiro por Europa, o por el Estado de Nevada en Estados Unidos o por los rumbos de Dubái, eso quizá no lo sepamos a ciencia cierta y se volverá un misterio, como el lapso de los primeros años de Jesucristo hasta sus treinta y tres años, a lo mejor Solalinde también quizo emular la vida de Cristo y, por eso se desapareció, no lo sabemos ni lo sabremos. Pero lo que si es verdad es que seguramente como Santa Teresa en algún episodio de levitación, la santísima trinidad lo iluminó y quizá su levitación, terminó abruptamente y, con la caída, solo atino a recordar que su benefactor López Obrador, está en camino de la consagración, que “tiene rasgos de santidad” acaso debemos dirigirnos a él como al Papa, como “su santidad”.
Ya encarrilada la grey de MORENA, no sería raro que planteen la revocación de mandato del Papa, y puedan postular a Obrador para ser sumo pontífice y así se cumpla el deseo de Solalinde, que le llamen su santidad López Obrador.
Lo que queda en el aire es, qué piensan los católicos de México, cuando un sacerdote de la congregación de MORENA, como Solalinde, prácticamente dice que AMLO tiene “rasgos muy importantes de Santidad” lo considerarán un sacrilegio, como aquel de la famosa escultura “Sincretismo” que enardeció a la feligresía, en Guadalajara el Estado de Jalisco de la época cristera, pero esa misma feligresía, fue la que guardó silencio cómplice ante el uso del nombre de la morenita del Tepeyac, por el Partido MORENA. Y qué pensará también su Santidad el Papa Francisco, que ya le comparten el cargo, no le vayan a hacer una consulta popular a mano alzada, como la que hiciera Pilatos a Cristo.

 

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