Magia del fútbol Túnez y Japón

El deporte une, hermana a los pueblos o los divide, el encuentro futbolístico también convoca a la reflexión, porque el

fútbol no es solamente un juego de patadas; es un fenómeno social y económico de enorme relevancia en nuestro tiempo, solo superado por los Juegos Olímpicos.

En la fiesta mundial del fútbol, tampoco podemos ignorar la división del mundo, veinticuatro jovencitos con muchos millones en sus cuentas y millones de espectadores sin millones.

En Monterrey el encuentro de dos equipos, de dos pueblos, de dos países, de dos culturas y dos historias. Túnez y Japón, ambos con sendas historias en la noche de los tiempos, que nunca se enfrentaron, que nunca han sido enemigos y nunca tuvieron guerras entre ellos, son solo rivales deportivos.

Japón un pueblo isleño, resistiendo el acecho y acoso histórico de China el gigante de Asia. Miles de años de historia conservando su monarquía, capaz de levantarse de las cenizas, lograr una economía fuerte y productiva. Un pueblo que conserva y respeta sus reglas familiares y sus raíces sus estratos sociales la clasificación y una sociedad históricamente muy jerarquizada y con fuerte sentido de identidad nacional, a veces racista, que se manifiesta en detalles de trato en otros países. A ellos les debemos la visión de la teoría “Z” que modifico el ancestral concepto de la explotación del trabajador y la imagen del patrón del capitalismo inhumano, para evolucionar al reconocimiento de la contribución del trabajo de los obreros a la producción.  

Y Túnez el país de los púnicos, cartagineses, fenicios, cananeos, ancestros de los libaneses, el pueblo que enfrentó a los romanos que luchó contra ellos en las guerras púnicas, que fueron igual o más poderosos – por lo menos en el mar que los romanos – que sus generales Amilcar y Aníbal estuvieron a punto de terminar con el imperio romano pero que perdieron y con ello todo, esos son los ancestros de los Tunecinos, si les hubieran ganado a los romanos con toda seguridad el ombligo del mundo habría sido Africa y no Europa, Quizá la historia de Occidente habría seguido un rumbo completamente distinto hasta en las religiones. Pero el general romano que los venció, Escipión el africano, con ese apodo no por ser africano, sí por haber vencido en Africa.

Eso difícilmente lo saben, quienes están enfrascados en el futbol, pero quienes conocen de la historia de los pueblos, no pueden menos que ver entre el correr en una cancha y perseguir el balón, recordar lo que hay detrás de cada bandera, escudo y pueblo.

El fútbol sigue la fiesta sigue la humanidad seguirá, pero asomarnos a la noche de los tiempos nos hace ver a sus representantes diferentes, no solamente como los veinticuatro millonarios persiguiendo una pelota, sino lo que millones de almas ven, jugar a sus representantes en busca de la victoria.

Cada equipo tiene su cultura y tradición, su propio mundo y cada jugador tiene su historia.

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