Facilitar la vida cotidiana de las personas: el reto

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En las zonas urbanas la cotidianidad es de una complejidad que, si bien no es muy distinta, tiene aristas particulares que dificultan la plenitud de la vida de las personas que en ellas habitan. Ya sean las condiciones de interacción social, la eficiencia –o deficiencia–

de los servicios que se prestan y se reciben en las grandes orbes; se requiere de una mayor seguridad para que las personas puedan desarrollar mejor sus actividades y así estén en condiciones de alcanzar sus fines individuales.

Sin embargo, pareciera que las instancias de gobierno, encargadas de garantizar esa seguridad, se encuentran muy alejadas de ello; por el contrario, parecieran estar empecinadas en alejarse, cada vez más, de las necesidades de las personas que, día con día, ven obstaculizadas sus aspiraciones, debido a las deficiencias del aparto gubernamental.

Hoy los ciudadanos perciben servicios públicos deficientes, seguridad prácticamente nula, una corrupción que crece día con día al auspicio de una impunidad rampante, lo que impide –arbitrariamente– poder llevar a cabo cualquier proyecto de desarrollo individual o grupal, y un desinterés cínico por parte de quienes dirigen las instancias gubernamentales por corregir el rumbo y darle prioridad a las necesidades de la gente y sus comunidades, sobre las ambiciones egoístas de seguir escalando el ascenso en la escalera del poder público. Todo ello se resume en una frase, por demás lapidaria: existe una notoria crisis de legitimidad en las instituciones gubernamentales.

El problema dista mucho de ser sencillo de resolver, pero también es cierto que no se percibe que se lleven acciones concretas para hacerlo. Por ello, consideramos que la mejor forma de iniciar es, precisamente, imprimiendo esfuerzos en un objetivo en concreto: priorizar todo aquello que tiene que ver con la solución de los servicios públicos primordiales y así, resolver los problemas que más aquejan al ciudadano. Esos problemas en los que el gobierno es un obstáculo en vez de brindar soluciones concretas.

Agilizar trámites, disminuir requisitos y procedimientos tortuosos, al tiempo que se transparenta el actuar de los funcionarios, en un conjunto armónico de mejoras y profesionalismo, para hacer que las cuestiones cotidianas, sobre todo los trámites necesarios de llevarse a cabo en las diversas instancias e instituciones públicas, como son el pago de derechos y servicios, la obtención de licencias, permisos y demás situaciones que se requieren para facilitar la vida de los ciudadanos, se faciliten y con ello se promueva el desarrollo personal y grupal de la comunidad.

@AndresAguileraM