La era de la “empresa criminal”

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El crimen organizado, o la “empresa criminal” ha alcanzado grandes niveles en su evolución. Los “negocios” ilegales como lo son: el narcotráfico, la trata de personas, la venta clandestina de armamento, el tráfico ilegal de personas, la prostitución y abuso de

menores de edad, el “sicariato” y demás actividades que se realizan al marco de las leyes de los países del mundo, generan grandes dividendos para quienes los promueven. Crímenes tras crímenes se ejecutan diariamente, al margen de la ley y de la sociedad, con motivo de la funesta acción de criminales organizados en corporaciones estructuradas, cuyo principal aliado es la impunidad y su mejor arma es la corrupción.

Estas empresas criminales, a través de muy complejas estrategias y andamiajes jurídicos eficazmente implementados, utilizan el marco jurídico ordinario, de naturaleza civil –principalmente–, para “legalizar” una parte importante de sus ganancias. El lavado de dinero es una parte muy importante de la corporación criminal, pues ello les permite ingresar al mundo de lo legal aquello obtenido a través de ilícitos. Incluso, a través de la legislación de apoyo social y fiscal, logran evadir el pago de contribuciones al erario público.

La ganancia económica es mucha y, en consecuencia, su poder corruptor lo es aún más. No bastan buenas intenciones y leyes que rigidicen los requisitos para la el cumplimiento de las obligaciones fiscales y civiles, siempre encuentran medios y mecanismos para lavar miles de millones de dólares que ingresan, diariamente, al sector formal de la sociedad, ya sea a través de argucias legales, de complicidades corruptas con la autoridad o la amenaza o ejecución de actos violentos contra quienes se oponen o estorban a sus funestos fines, siempre bajo la premisa impuesta por los grandes capos del narcotráfico “plata o plomo”.

Así las cosas, la globalización criminal, aunado al debilitamiento reiterado de las estructuras de gobierno, consecuencia de ideas y concepciones erróneas respecto al liberalismo, han hecho que la empresa criminal crezca a niveles que impiden a los Estados Nacionales dar un combate frontal y eficaz en contra de sus estructuras y operaciones. Aunado a lo anterior, el terrible manto de impunidad y de corrupción que, desgraciadamente, prevalece en el país hacen parecer como si no hubiere soluciones efectivas en contra de la “empresa criminal”. Desgraciadamente el panorama, no sólo para el país sino para el mundo, es demasiado sobrio. Debemos hacer votos por reforzar, con el poder de la legitimidad, las estructuras de gobierno; pero también, debemos de ser muy tajantes y contundentes en no tolerar acciones ilegales por parte de quienes tienen la obligación de cumplir y hacer cumplir las leyes que garantizan la convivencia social.

@AndresAguileraM