Campañas con verdades o con mentiras

A la vista las elecciones de 2027. Los que aspiran y suspiran por cargos de representación popular, que quieren

gobernar un estado, un municipio o alcaldía, ser diputados locales o federales, ya están en el cabildeo y la promoción de imagen para ganar en primer lugar la nominación de su partido.

 Cada vez más se convencen dirigentes de los partidos que la mejor fórmula para llevar a cabo la selección es vía encuestas, por eso se mueven los que quieren se les tome en cuenta.
Nada más que la postulación no es suficiente para obtener triunfo, hay que hacer campaña y definitivamente ya no pueden seguir haciendo campaña como hace diez o más años, a base de mentiras.
¿Con mentiras o con verdades? ¿Qué es lo más conveniente para hablarle al electorado? ¿Cómo debe ser la narrativa, tejida con inventos, descalificativos o falsas acusaciones?
La periodista y publirrelacionista Ivette Estrada acaba de presentar su libro “Relaciones Públicas, según Coatlicue”, que no está dedicado a los que van a realizar campañas políticas. De cualquier manera, les podría resultar útil porque analiza la impresión y percepción que dejan las palabras e imágenes.
Como especialista en relaciones públicas, pone en claro que ya no es suficiente con una cara bonita u organizar un evento. Es mucho más, estrategia, psicología y sociología.
Hay un aspecto fundamental, que la narrativa sea con verdades, no con mentiras. Las mentiras ya no se las traga la sociedad como sucedía hace 10 o 20 años, sin digerirlas.
Ahora la sociedad, gracias a las redes sociales, cuenta con diversas fuentes para corroborar la información.
Así que quien mienta en campaña, que no haga cuentas alegres y crea que de esa manera va a sumar más votos.
X y TikTok: @zarateaz1


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