Historia de un rico irlandés.

El personaje irlandés protagonista de esta historia vive o tiene su mansión, como dirían políticos de estos tiempos,

en colonia “FifÍ”. No pasa apuros económicos. Persona de la tercera edad. Científico de profesión, radicado en México.

 Preocupado como padre como cualquier otro padre en el mundo, por su familia, por sus hijos. Su relato solo confirma el apuro que ahora enfrentan nuevas generaciones en distintos países, desarrollados y no desarrollados. No les alcanza lo que ganan para mantenerse, para vivir decorosamente y mucho menos para aspirar a comprar su vivienda.
Hace tiempo que se les ha vuelto imposible llegar a tener un patrimonio que supere al logrado por sus padres.
La hija del irlandés vive en Dublín, está casada. A la pareja, que tiene dos hijos, no le alcanza lo que gana para comprar la despensa, el departamento, el auto y pagar la escuela de los menores. Considerar la adquisición de una vivienda propia, impensable con sus recursos.
El irlandés tiene que ayudar económicamente a su hija y su familia, contribuir al sustento. En estos tiempos ni trabajando los dos, la pareja, basta para salir adelante y progresar como se quiere.
Sucede en Irlanda, en México y muchas naciones. Hace 30 ó 40 años, en nuestro país, con que trabajara el padre de familia, la manutención estaba garantizada. Después hubo necesidad de que trabajara la madre. Luego los hijos. Apenas así la libran.
Algo no está haciendo bien la sociedad en el mundo y nunca es tarde para corregir, porque de lo contrario, como dice el cantautor Marco Antonio Solís: “¿A dónde vamos a parar?”.
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