Que me la mienten

Lo he dicho y lo sostengo, "engancharse" a lo que "vomitan" las redes sociales cuando de ataques 9 descalificaciones se trata es someter a la autoestima a baños de estiércol y no veo por qué alguien querría una 'coproterapia'.

 No me quejo, expresar mis puntos de vista me obliga a traer un botiquín que cura raspaduras y una que otra quemada, pero deseo abrir una pequeña ventana para mostrar mi extrañeza sobre lo que ayer desde los micrófonos de abc radio y urbe de hierro y los medios que tienen la generosidad de publicar me, expresé sobre el tema de los feminicidios en México, alineado a la toma de las instalaciones de la CNDH y la grotesca actitud de su presidenta la señora Rosario Piedra, para los que me leen o me escuchan no les es extrañó que me manifieste a favor de las causas de los niños y mujeres, así ha sido y así seguirá siendo. 

Miles de mujeres mueren todos los días producto de la bestial violencia y estrelladas contra la pared de un estado encabezado por un mandatario incapaz de sentir empatía por esto, me genera el más profundo estupor el ser objeto de ataques por distintas vías (redes sociales) por el solo hecho de haber señalado lo que es groseramente público: que para el presidente no es importante ni las mujeres ni los niños con cáncer, que para el mandatario le ha resultado más cómodo recurrir al manual electoral de que todos los males en el país fueron escriturados por la derecha.

No sé si son bots, si se trata de gente de carne y hueso, si se trata de los orcos que aplauden la vileza humana y que desde el anonimato lanzaron mentadas y todo tipo de amenazas en contra de su servidor, ni lo sé, ni me quita el sueño. Lo que sí genera asombro es esa sutil pero firme distancia que muchos muestran hacia el dolor ajeno, militantes ciegos e insensibles que cumplen con el ritual del aplausometro para agradar a su líder, sin importar que una niña de 7 años haya sido violada por su tío o que el mes de julio haya representado el de mayor número de asesinatos de mujeres, rompiendo récords de años anteriores.  

Cualquier persona que se precie de mantener alma, aceptaría que todo esto está muy mal, que ninguna nación con dignidad y estatura debería aceptar como parte de la normalidad, el que se mancille, secuestre, mate o viole a niños, niñas y mujeres, ni en un caso ni en dos.
 
El acto reflejo de los que creen que el mandatario es incorruptible e infalible lo hace pensar que se debe degollar a quien ose mirarlo a los ojos, se trata de un acto de desquiciados. Lo repetiré una vez más: ninguna amenaza me espanta, ningún insulto me llega, se necesita algo más que cuchillos en sus lenguas para que yo baje la guardia o deje de decir lo que pienso, el insomnio que me aqueja es producto más bien de ese viento de rencor, de odio psicópata que priva entre muchos mexicanos y que se niegan a ver una sola cosa.

A las mujeres mexicanas se les ha condenado a sufrir todo tipo de vejaciones gracias a que desde el poder mismo se les ve como enemigas de un proyecto. Es una vergüenza que en México se haya montado campos de exterminio para ellas, si, tal y como sucedió con la Alemania nazi y de no ser así por qué los números de muertes no disminuyen, dígame usted si exagero.
 
No es regaño es, Picotazo Político.
 
 
Miguel Ángel López Farías
Historiador. Director y conductor del programa radiofónico 'Urbe de Hierro', transmitido por ABC Radio 760 AM. Vicepresidente de la Academia Nacional de Periodistas de Radio y Televisión (ANPERT).
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