Llegando tarde y mal

Varios gobiernos en el mundo toman como alternativa favorecer el “home office” para reducir el uso del auto

particular y así disminuir el impacto de la muy probable ausencia de combustibles por el conflicto en Irán. Y en México lo único que se le ocurre al gobierno es obligar, -si obligar-, a los ciudadanos a pagar el consumo de combustibles con tarjeta de crédito para fiscalizar a los compradores. Una disposición autoritaria que no ayuda en nada, ni a frenar las contingencias ambientales, ni a prevenir una cercana crisis de energéticos.

En tanto, Irán desafía con cerrar "por completo" el estratégico estrecho de Ormuz de manera inmediata si Estados Unidos cumple con el ultimátum de atacar sus centrales eléctricas. Es meritorio señalar que el estrecho de Ormuz es una de las arterias prioritarias para el comercio de exportación, no solo de combustibles (una quinta parte del petróleo que se comercializa a nivel mundial), sino de minerales y aluminio. Cerrarlo significa llegar a una fase aún más crítica en el crisis de Medio Oriente.

 Los rápidos incrementos en los precios del crudo por lo pronto han significado un tsunami para le economía global al tiempo que en Rusia se empiezan a alentar fuertes rebeliones contra Vladimir Putin -hay quienes estiman-, incluso Forbes, que su fortuna personal asciende a 40 mil millones de dólares, y sus inversiones y negocios más sólidos en occidente, principalmente en los Estados Unidos).

Aquí en México la rancia demagogia de López Obrador lo invitó a comprometerse a poner el litro de gasolina en 10 pesos por litro acusando como siempre la nunca probada corrupción de regímenes anteriores.

Hoy en algunos centros de distribución de gasolina, la Premium y el Diesel arañan los 30 pesos por litro; pero persiste la tarea de regalar nuestros recursos a la dictadura cubana, -no a su pueblo-.

Los apagones totales en la isla son una muestra más del fracaso de la dictadura comunista, que justifica su caída hablando del bloqueo, pero ocultan, -y Sheinbaum ya lo reconoció-, que mantienen relación y trato comercial con cerca de 100 países.

Aún así, si es verdad que persiste un criminal bloqueo, ¿cómo es que los buquetanque que envía México, -incluso sin pasar por aduanas-, llegan a los puertos cubanos?

El registro de contratos de celulares, la Reforma Electoral y el pago obligado de gasolinas con tarjetas de débito o crédito deben bloquearse, no aceptarse (imponer) y fracasar. Pero habré de insistir, no he escuchado hasta este momento un esquema preventivo para proteger nuestras reservas, recursos y economía porque la “transformación” emplea nuestras contribuciones en llenar el zócalo de pasto para ganar un premio Guinness.


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