Es en verdad preocupante dos asuntos: la nula aplicación de la ley y la desvergüenza, vamos el cinismo de quienes públicamente
incluso reconocen sus delitos. Los casos se multiplican sin que nada ocurra salvo la protección oficial y la impunidad negociada. Ecocidio en Quintana Roo donde se dañó irreversiblemente a la selva en la construcción del Tren Maya que ni quiera cumplió con estudios de impacto ambiental. Dos Bocas edificado en lo que antes era un manglar, obra inservible, costosa, con enormes pérdidas y continuas explosiones e incendios. Derramé tóxico de combustibles en el Golfo de México en donde se nos engaña con la presunta operación de un barco fantasma, la fuga en instalaciones de Pemex y fracturas naturales del fondo marino. Un tren interoceánico con evidentes fallas, obsoleto, viejo y con un lamentable y trágico descalirramiento con pérdidas humanas. Pero un poco más atrás, el colapso del sistema de transporte urbano más importante del país, el Metro, en su Línea Dorada, todo por un perno. El pretexto de cancelar el aeropuerto de Texcoco por una corrupción que nunca se demostró y hundimientos inexistentes. Un aeropuerto, el AIFA, que guarda la sospecha internacional de servir como punto de distribución de armas y drogas. Por ello varios personajes no solamente deberían estar inhabilitados e investigados sino bajo prisiòn preventiva por desfalco, peculado, corrupción, mentir a la autoridad y homicidio. Pero ninguno ha sido procesado. Lo más reciente es el basurero en que Marcelo Ebrard y Juan Ramon de la Fuente convirtieron al servicio exterior imponiendo a inexpertos y corruptos al frente de las embajadas y haciendo de nuestras casas diplomáticas confortables hoteles para familiares. Y aquí el extremo, el cinismo, la desfachatez de presentarse ante la presidenta (con a) de este país para declarar: sí y qué! Ebrard no puede argumentar que ignoraba el delito de conflicto de intereses, peculado y abuso de poder. No es un improvisado, es un abusivo. Tratar de engañar a la gente diciendo que estaba muy ocupado en suministrar vacunas durante la pandemia y así justificar el viaje al Reino Unido de su hijo es de una bajeza insultante. Pues si no podía con su chamba y su responsabilidad hubiera renunciado - o por lo menos saber qué pasó con las vacunas Patria-. Conocemos el sonoro fracaso en el sistema de salud nacional y como López Obrador evitaba contagios con medallitas milagrosas e invitándonos a darnos abrazos. Eso lo toleró y aplaudió - recordemos al INSABi y la mega farmacia- Ebrard fue cómplice, un sujeto que se autoexilio en Paris evitando una posible sanción penal por las irregularidades en la Línea Dorada y debido a que Andrés Manuel ordenó el carpetazo de las investigaciones regresó para acomodarse otra vez en la nómina no sin antes negociar impunidad por candidatura presidencial. La embajadora González Blanco y Marcelo Ebrard tendrían que haberse separado del cargo en lo inmediato. Ella, la embajadora acusada incluso de maltrato laboral también permitió privilegios de Estado a Beatriz Gutiérrez Müllery a su hijo Jesús Ernesto López, a quien por cierto hasta las maletas le cargaba. Ni la fiscalía - Ernestina Godoy- ni la Secretaria Anticorrupcion y Buen Gobierno - Raquel Buenrostro- han cumplido son su responsabilidad un acto calificado de omisión y negligencia. De Ebrard qué esperar cuando Donald Trump señaló que “nunca había conocido a un personaje que se dejara doblar tan fácilmente”. Pero en fin con su actitud de perdonavidas Ebrard se dice y cree insustituible y creo ya hasta convenció a la presidenta (con a).
CARLOS RAMOS PADILLA
*Conductor del programa VaEnSerio izzi 135 y radio mexiquense. Meganoticias, TVC