Las Epístolas

Retrocedí a 1994 cuando la política y la atención nacional descansaban en las absurdas epístolas del cobarde

encapuchado del “subcomandante Marcos” durante el levantamiento zapatista. 32 años después, con la misma cobardía y sin dar la cara, sin enfrentarse a la sociedad, escondido, AMLO mal redacta un documento que reflejare lo que dos analistas consideraron: “Intenté leer La Carta. No pasé del tercer párrafo. Es un aterrador ejemplo de confusión mental, verbal, psicológica e intelectual. Cómo pudo estar al frente un desquiciado así de este país?”: Otto Granados Roldán y “Esa carta es un error.

 Un error de cálculo.
Un error diplomático.
Y un error político.
Revelador…”: León Krauze. Por mi parte expresé: “ Insultante, mediocre, ruin y descarada la carta de YSQ. Pareciera que se la escribió asimismo y si tuviera pantalones debería dar los nombres de los paleros que según él manipulan a Trump. No vaya a ser que son los que están investigando a sus hijos”. Cargadas de conceptos bajos para referirse a lo que no tiene las agallas para nombrarlos: “paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos, especuladores, filibusteros, potentados, trepadores o malvados” toda una gama, un amplísimo abanico que dibuja espléndidamente a quien considera su hogar como “la chingada”. Pero más solas, con tanta palabrería pareciera que está describiendo a quienes pertenecen a Morena y están incrustados en el gobierno, cuerpos legislativos y administraciones estatales. Provocador el tabasqueño inicia:”No me extraña que en la embestida del gobierno de Estados Unidos se utilicen las prácticas intervencionistas y nada escrupulosas de siempre…”esto escrito por amlo que siendo presidente de México propuso derruir a la Estatua de la Libertad. Este pues un texto mal escrito, mal redactado que parece una respuesta a una guerra de discursos entre ambas naciones.

Sheinbaum eufórica en el Monumento a la Revolución recibieron como respuesta el aviso de ir contra dos gobernadores en funciones -Durazo y Villarreal- y que despertó el ánimo de amlo para participar con tachones en tinta que dejan olfatear su temor a ser desnudado -él y sus hijos- en presuntas fechorías y complicidad con saqueadores y narcotraficantes bajo pruebas documentadas y juramentadas en tribunales de Nueva York. Uno, Marcos, encapuchado con su escenografía de una pipa y dos relojes; el otro, sin pasamontañas, eso sí con máscara de justiciero, pero escondido sin llevarse la gloria de ser vitoreado, aclamado masivamente en las plazas públicas. Y que no se equivoque, Trump no tiene esa clase de amigos, tiempo al tiempo.


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