Obras

Hasta el momento ninguna de las mega obras de López Obrador han servido para lo prometido,

por el contrario representan un barril sin fondo para el erario y toda vez hay más sospechas de turbios negocios que podrían acreditarse como delitos. Adicional todas, sin excepción, costaron mucho más de lo programado sin que hasta el momento se señale a uno o varios responsables.

 

No fuimos más competitivos con el resto del mundo por estos caprichos inoperantes. Seguramente la mayoría morenista, dentro de su reforma fiscal, harán los ajustes pertinentes para “actualizar” impuestos como solución.

El AIFA por ejemplo se inició con un proyecto presupuestal de 75 mil millones de pesos y una movilización de pasajeros de 20 millones para el final del sexenio anterior. Se calcula que la erogación ha llegado a superar los 110 mil millones de pesos un una recepción de pasajeros que no superó los 7 millones. A esto hay que sumarle los más de 400 mil millones de pesos por la cancelación de Texcoco luego de una decisión presidencial que contravino incluso la opinión de expertos nacionales, extranjeros e incluso miembros de su gabinete. Viene el Tren Maya con un proyecto de 150 mil millones de pesos.

Es la obra mas irregular en todos sentidos, ni siquiera se presentaron estudios de impacto ambiental. Se calculó que transportaría a 3 millones de pasajeros en su año inicial. Se han pagado más de 500 mil millones de pesos y solo movió a 1,3 millones de personas en una operación con averías y problemas técnicos. Ante el fracaso pretenden convertirlo en un transporte de carga pero eso implicaría una inyección de recursos de cerca de 30 mil millones de pesos. Su costo de operación ha sido de más de 4 mil  800 millones de pesos. Y al paralelo el tren interoceánico ambición de competir con el Canal de Panamá. Es un tren que se descarrila a 75 kilómetros por hora. Costo más de 60 mil millones de pesos y movió solo a 45 mil pasajeros. En diciembre pasado fallecieron 14 pasajeros en un “deslizamiento de vías” que tuvieron como acusados a los maquinistas. Para concretar se han enojado 1.1 billones de pesos y aún falta estimar los accidentes, inundaciones y ausencia de operación en Dos Bocas. Las indagatorias, fundamentalmente desde el extranjero, implican serias y graves desviaciones de dinero en una maquinaria de corrupción que señala directamente a contrataciones sin licitación y estas a empresas vinculadas a amigos y familiares del primer círculo del poder. Hoy en día se han expuesto demandas y denuncias en el sureste paras las afectaciones al medio ambiente con daños irreversibles además de que se han detectado fracturas en las columnas que sostienen partes elevadas del tren Maya.


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