DELINCUENCIA ORGANIZADA ELECTORAL

sinpunto 1

La embestida que nos ha deparado la delincuencia organizada en los últimos quince años ha resultado un hecho inusitado en este país. No sé si la desgracia de Colombia cuando Pablo Escobar Gaviria mataba por deporte se haya trasladado hacia esta parte del continente, pero de lo que sí estoy cierto es que nunca estuvimos preparados ni como sociedad ni como gobierno para la ola delincuencial y violenta que nos envuelve desde hace poco más de doce años. México tiene problemas fuertes de violencia, pero nunca en la magnitud en que los tuvo Colombia.

En este país ocurren muchas cosas que encuentran explicación en la vocación de la ilegalidad, y por desgracia  algunas de ellas las realizan aquellos que por la naturaleza de su oficio debieran mantenerse de forma permanente en los espacios de la legalidad. Eso es lo ideal, pero lo real es que en la búsqueda del poder, cúspide de la legalidad, lo ilegal se asume como un derecho al que acuden aquellos que pretenden mantenerse indefinidamente en las estructuras de ese mismo poder al que vician con sus actos. Ramiro Chambé León fue alcalde del municipio chiapaneco de Ocozocoautla de Espinoza. El señor Chambé fue detenido en el Aeropuerto de Cancún cuando le descubrieron un maletín con la cantidad en efectivo de cinco millones de pesos de los cuales no pudo comprobar la procedencia ni el destino, y eso le provocó quedar a disposición de las autoridades ministeriales ya que los actos que protagonizó pudieran ser constitutivos de un delito electoral que no alcanza fianza.

 

También fueron detenidos sus acompañantes Dinorah Margarita Aguilar Macias y Ángel Albino Corzo León, esposa y primo respectivamente del acaudalado ex alcalde. Los representantes de los partidos Acción Nacional, de la Revolución Democrática, Movimiento Ciudadano, y Movimiento de Regeneración Nacional, señalaron que el dinero sería presuntamente utilizado para la compra de votos a favor de Ramberto Estrada Barba, candidato de la coalición “"Somos Quintana Roo”, en Cancún, conformada por el PRI-PVEM-PANAL. Este hecho, de por sí vergonzoso y delincuencial, forma parte de una estrategia implementada desde las estructuras gubernativas en todo el país. En el se ven involucrados todos los partidos políticos porque la naturaleza del poder nace de amplios procesos de corrupción que nunca en nuestra vida como nación independiente nos hemos preocupado por erradicar, y mucho menos quienes nos gobiernan.

 

Pero también es una forma de descubrir el temor que despierta Carlos Joaquín en las autoridades de Quintana Roo de perder el poder ante una coalición que decidió abanderar a un hombre que, aunque surgido de las filas del tricolor, representa para los quintanarroenses la posibilidad de un cambio de rumbo y la reivindicación de los sectores más olvidados del paraíso del sureste. Ese es el papel que por ahora desempeña el ex priísta, y pareciera que hay temor que ante su eventual llegada muchos tengan qué enfrentar a la justicia. Puede ser el capítulo de una historia que muchos desean: “la reivindicación de los jodidos”. Al tiempo. This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.