Luis Raúl González Pérez

Sin punto y coma

 
Si de algo puede presumir Luis Raúl González Pérez es haber hecho hasta
ahora un impecable trabajo que le ha dado lustre a la CNDH
 
Tuve la oportunidad de conocerlo hace muchos años, y siempre ha sido un hombre congruente y consciente del papel que tiene que desempeñar un defensor de los derechos humanos, y su circunstancia ante el poder público. No es fácil encabezar un órgano de esa dimensión e importancia, pero sobre todo cuando se realiza una muestra permanente de que los organismos autónomos pueden convertirse en un refugio de los ciudadanos ante los excesos del poder público y delincuencial.
 
 
 
 
Hasta ahora esa independencia orgánica que mantiene la Comisión Nacional de los Derechos Humanos ha tenido que ser defendida a capa y espada por Luis Raúl, toda vez que pareciera que el ahora Presidente de la República tiene aversión por los órganos autónomos del Estado Mexicano. Y lo digo responsablemente, porque hasta ahora está haciendo todo con tal de trasladar esa República Federalista que nos hemos dado al través del tiempo, en un remedo de las centralistas del Cono Sur del Continente, donde el mandatario adquiere proporciones similares a las de un Rey.
 
 
Por eso las andanadas y las críticas ante los órganos autónomos, porque le interesa tenerlos y mantenerlos sometidos a sus designios para que se conduzcan bajo su particular interés, ya que la peculiaridad de la autonomía le evita determinar qué es lo que debe y tiene que hacer cada dependencia, pero sobre todo, que no pretendan meterse y entrometerse en sus voluntaristas decisiones. Por mucho que el Presidente López Obrador se haya auto calificado como “Demócrata”, la realidad es que está demostrando sus tendencias hacia la autocracia.
 
Si de algo puede presumir Luis Raúl González Pérez es haber hecho hasta ahora un impecable trabajo que le ha dado lustre a la Comisión Nacional de los Derechos Humanos, y eso lo ha colocado en un sitial al que pocos pudieran aspirar, porque no es fácil resistir las tentaciones del poder, y él lo ha hecho de forma impecable. Pero eso poco pareciera importarle a quien por ahora conduce los destinos del país, porque está empecinado en derribar de una vez por todas ese Federalismo que tanto nos ha costado construir a los mexicanos.
 
 
Lo deseable, y lo digo con mucha responsabilidad, es que ante la evidencia de su calidad como presidente de uno de los órganos autónomos más importantes del esquema gubernamental mexicano, lo justo y deseable es que Luis Raúl González Pérez intentara reelegirse, pero ante la franca animadversión mostrada por el Presidente de la República, cuyo talante dictatorial comienza a causar preocupación en los especialistas del fenómeno político, ha decidido optar por otra opción.
 
 
Luis Raúl González Pérez ha externado su probable decisión de retirarse anticipadamente de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos para buscar la Rectoría de la Universidad Nacional Autónoma de México, y claro que eso representará un serio problema para el proyecto del Presidente de la República, ya que en una elección abierta, John Ackerman, marido de la titular de la Secretaria de la Función Pública, Irma Eréndira Sandoval, no tendría nada que hacer frente a Quien todavía es el Ombudsman Nacional.
 
 
Al tiempo. 
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