Ah Felipe y su mujer

SINGLADURA

Felipe Calderón, el siniestro personaje panista que lanzó y atizó seis años una guerra sin cuartel contra el famoso y poderoso crimen organizado en México, sigue a las andadas y parece rebosante de energía para acometer una segunda precampaña

y campaña en pos de la residencia oficial de Los Pinos, en mancuerna esta vez con su mujer, la señora Margarita Zavala, que un día si y otro también sueña en habitar por segunda vez el ex rancho de La Hormiga.

Pero en esta segunda campaña, Calderón anda que no le caliente el sol. Ya fue a pelearse y duro con el dirigente nacional panista, Ricardo Anaya –otro marrullero y hábil aprendiz de las truculencias del poder, dicho sea de paso- que se hizo de la presidencia albiazul luego de lanzar una tarascada a Madero, su mentor político.

Calderón también la emprendió contra el ex senador José Rodríguez Pratts, paisano curiosamente de Manuel Andrés López Obrador. Se dijeron de todo. Uno amenazó incluso con “pegar” al otro y éste lo tildó de ingrato. Al final la sangre no llegó al río, pero las cosas entre ambos quedaron hirvientes. A ver que resulta entre estos ex aliados, hoy enfrascados en una pugna poco amable.

A Calderón se le cuecen las habas por la candidatura de Margarita, pero ninguno de los dos las traen consigo del todo. Los dos han amenazado con irse del partido que los encumbró. A él el PAN lo hizo presidente. A Ella le ha regalado todos los cargos legislativos que ha disfrutado y de los que ahora quiere aprovecharse para ir a su primera campaña proselitista nada menos que en busca de la presidencia del país. ¡Habráse visto! como decían los de antes.

Cuidado con Calderón. Es un matrero poco o nada confiable. Le sigue la huella su esposa. Saben lo que traen entre manos y apuestan en grande. Van a reivindicar para sí el derecho de volver a La Hormiga. Nadie se los puede negar con excepción del elector. Aun queda tiempo para impedir una presidencia de Calderón, parte dos. Sería peligroso.

This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.