Salarios

SINGLADURA

Lo de siempre. Cuando en México se habla de alzar los salarios, los sectores empresarial y aún gubernamental se erizan. Por décadas, los salarios en general, incluyendo los mínimos y los profesionales, se han mantenido contenidos, amarrados. Es una política pública diseñada para que el trabajador y aún muchos profesionales, apenas sobrevivan. El argumento de los sectores público-gubernamental y empresarial es que un incremento

de salarios resultaría altamente inflacionario y daría al traste con los esmerados esfuerzos de la tecnocracia gobernante hace casi cuatro décadas para poner orden en las finanzas públicas del país.

Pero nada más falso. Vista como una sólida política pública, los salarios constituyen el reflejo más cruel del empecinamiento de la clase gobernante por hacer del país el jacal de la pobreza.

“Las condiciones laborales de México son muy distintas a las de Canadá y Estados Unidos”, espetó Fernando Ruiz Huarte, director del Consejo Empresarial Mexicano de Comercio Exterior (Comce). Nada nuevo bajo el sol, salvo que el prohombre de empresa ratifica de nueva cuenta el rechazo de décadas a pagar salarios justos y remunerativos a la inmensa prole mexicana, cada vez más empobrecida. Y conste, no hablemos por ahora de las inmensas brechas o cismas salariales entre las “élites laborales” y “la perrada” como llamó Fox hace poco a los seguidores de “ya sabes quién”.

El rechazo de Ruiz Huarte vino a cuenta de la presión estadunidense y aún canadiense para que México, su socio pobre en el Tratado de Libre Comercio Norteamericano (Tlcan), deje de competir a costa del sacrificio obrero por la vía de los salarios en ese esquema comercial.

California, la séptima economía del mundo por sí mismo, pagará a partir de julio nada menos que entre 12 y 13 dólares por hora. En México, el salario mínimo vigente resulta 25 veces menor. Y luego aún hay quienes se preguntan por qué el obrero, el trabajador mexicano, pone pies en polvorosa o echa tierra de por medio, incluso con peligro para su vida y su vida misma, para irse al país vecino, con o sin muro pues qué caray.

En lo que toca al sector automotriz, el atorón en las negociaciones por el nuevo Tlcan, la propuesta de 15 dólares la hora mutiplicaría hasta por cuatro veces el salario de 3.4 dólares por hora para los trabajadores mexicanos, pero aún así resultaría inferior a los 40 dólares por hora que ganan sus similares del norte.

Traemos al espacio un informe de agosto de 2016 del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la UNAM, según el cual México resiente desde hace años una brutal precarización del trabajo y un intenso repunte de la miseria. Como dije entonces, el dato no es nuevo, pero se ha acentuado con los últimos gobiernos del país, incluyendo el de Enrique Peña.

“Del 16 de diciembre de 1987 al 25 de abril del 2016, la pérdida acumulada del poder adquisitivo del salario mínimo es de 79.11 por ciento”, apuntó el CAM.

Añadió que a la fecha –agosto de 2016- “32 millones de trabajadores en México sobreviven en diferentes niveles de miseria, como consecuencia del ingreso insuficiente para adquirir la Canasta Básica”

Del 16 de diciembre de 1987 al 25 de Abril de 2016, el precio de la Canasta Alimenticia Recomendable (CAR) pasó de $3.95 a $213.46 diarios. ¿Increíble? Si, que el país siga soportando este embate de la clase gobernante. Todo, con tal de contener la inflación. ¿O no?

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