Trump a la vista

Singladura
Es difícil predecir el resultado electoral del próximo martes en Estados Unidos, pero es relativamente sencillo anticipar que las cosas serán menos difíciles
para el mundo, México como parte, si la mayoría de los electores estadunidenses entra en la órbita de lo que llamamos sensatez y toman distancia de los republicanos.
El martes, los estadunidenses facultados para votar tomarán una decisión clave y de lo que decidan dependerá en amplia medida la suerte no sólo de su país, sino de buena parte del mundo. No será un voto estrictamente nacional. Será un sufragio con repercusiones internacionales notables.
Los sufragantes de Estados Unidos tendrán la oportunidad de elegir 435 miembros de la Cámara de Representantes y una tercera parte del Senado, es decir, 35 miembros de la Cámara Alta de su país. También decidirán 36 gubernaturas del país, entre otros cargos locales y estatales.
Como dije arriba todo podrá ocurrir el próximo martes y no resulta fácil anticipar lo que habrá de suceder. Puede ganar el partido de Donald Trump y con ello facilitarle al bisonte de la Casa Blanca un segundo mandato de cuatro años a partir del 2020. Trump mismo ha dicho que los comicios de mañana martes serán un referéndum sobre su gestión, oprobiosa para muchos, un éxito para otros, llena de sobresaltos para todos, aún incluso muchos republicanos.
También puede pasar que el partido de Trump pierda los comicios y éste salga como suele decirse en términos coloquiales con la cola entre las patas. Es claro que si los republicanos pierden la elección del martes, será harto complicado que Trump pueda mantenerse como inquilino de la Casa Blanca más allá del 2020.
En las últimas semanas y aún meses, Trump está atizando todo tipo de demonios para prevalecer al frente del ejecutivo estadunidense. Como lo hizo hace un par de años, Trump está estimulando una campaña del miedo y la ignorancia, la intolerancia y el aislacionismo. Se ha valido de todos los recursos más rupestres para infundir temor entre su base electoral de tal forma que todo aquello que huela a alienígena encuentre un valladar de rechazo absoluto. Todo lo diferente, lo externo y lo ajeno, apesta según Trump. América tiene que volver a ser grande y a encerrarse en sí misma, es el mensaje que ha encajado en vastos sectores estadunidenses con buen éxito, debe decirse.
Dos ejes impulsan a Trump: un discurso antiextraños y una campaña mediática sustentada en la negación a ultranza de la verdad, o dicho de otra forma, en considerar mentira todo aquello que se oponga a una visión cavernaria, que estimula las peores fobias y sentimientos de una gran masa preponderantemente ignorante.
Hasta ahora esta visión arcaica ha funcionado y muy bien al magnate del ladrillo, quien ha admitido incluso públicamente que no siempre actúa con la verdad. La confesión de un cínico peligroso y paranoico.
¿Qué pasará el martes? Harto complicado anticiparlo. ¿Qué nos queda? Apelar a la sensatez y al uso adecuado de la memoria del gran público elector estadunidense. Sería muy lamentable que ni siquiera estos recursos quedaran a salvo para impedir el fortalecimiento de Trump y sus peligrosas paranoias. Ojalá, aún queda tiempo para el optimismo y la confianza. Ojalá no nos defrauden.
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