Esperanza

SINGLADURA

Si alguna palabra puede definir por sí sola el arranque de la cuarta transformación nacional prometida por el

presidente Andrés Manuel López Obrador, es “esperanza”. Como hacía décadas no ocurría, esta esperanza convocó no sólo los 30 millones de votos del uno de julio último, sino la multitud que se concentró de manera voluntaria –no acarreada como se hizo por décadas- en el Zócalo, la plaza pública más grande del país, sino también los cientos, miles de personas que salieron de sus casas o centros de trabajo para apostarse al paso del vehículo compacto que trasladó al hoy presidente del país desde su casa de la colonia Roma hasta el recinto legislativo de San Lázaro.

Esa esperanza es la misma que hizo que un joven ciclista se acercara al auto de López Obrador en su trayecto al palacio legislativo para decirle: “no tienes derecho a fallar”, confesó el propio mandatario en su discurso inaugural.

En efecto. Sabe López Obrador que es el portador de la esperanza nacional, un reto enorme en las circunstancias del país, que puso en marcha hace unas pocas horas la cuarta transformación histórica.

Del discurso de asunción, rescato dos ejes de acción que de resultar exitosos garantizarían un triunfo nacional incontestable, pero sobre todo el sostén clave de las esperanzas que se abrigan en el sexenio de López Obrador.

Se trata de la urgencia de desarrollo económico y del abatimiento del crimen organizado y la delincuencia. Si ambos se abren paso entre la maleza de propuestas, planes, compromisos y promesas, México podrá enrumbarse a una mejor perspectiva para hacer realidad un nuevo futuro, ahora en entredicho.

El crecimiento económico está asociado, según las tesis de López Obrador, al combate a la corrupción, que de resultar exitoso aportaría los recursos para apuntalar y concretar la mayoría de los planes de redistribución de la riqueza del país. 

Dijo López Obrador que México inicia “un cambio de régimen”, cambio radical que implica en los hechos la sepultura del modelo económico neoliberal vigente en los últimos 36 años. “Un desastre”, lo calificó el presidente, quien con cifras hizo ver que el promedio de crecimiento económico de ese aciago periodo fue de apenas dos por ciento. López Obrador promete una tasa de cuatro por ciento. Otra esperanza.

La mayoría de los mexicanos también tiene puesta su esperanza en el abatimiento real de la delincuencia y el crimen organizado. López Obrador iniciará este mismo lunes la primera de las reuniones con los nuevos mandos militares que asumirán la tarea de coordinación de la anunciada Guardia Nacional para enfrentar el fenómeno.

De conseguirse el crecimiento económico y el abatimiento del crimen, conforme la oferta de López Obrador, México entraría en un círculo virtuoso de naturaleza positiva sustentado en los 30 millones de votos. Ojalá.

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