México patas pa’rriba

Embarcados por convicción o en contra de nuestra voluntad en la denominada 4T, lo cierto es que el país parece inmerso en un proceso que podríamos llamar “patas

 pa’rriba”. Crecen los problemas, los argumentos defensivos o de rechazo del gobierno y los señalamientos cada vez más filosos y puntillosos de amplios sectores sociales y de los comentócratas que constatan y, peor aún, visualizan un panorama nacional cada vez más sombrío para el país, el de todos a querer o no.
A ratos México agobia por el cúmulo de problemas irresueltos que se van sumando casi día tras día. El drama de la criminalidad colma la agenda nacional. No se ve por dónde pueda resolverse o al menos aminorar este fenómeno que escaló de manera dramática y alarmante en los últimos días con casos como los de Ingrid Escamilla o la pequeña Fátima. Las cifras de mujeres ultrajadas y asesinadas en el país llaman a espanto y pintan una nación que genera escalofrío, miedo e incluso terror. Uno apenas se asoma al contorno de esos episodios de criminalidad siniestra y apenas atina a preguntarse cómo pueden ocurrir estos hechos que narran una maldad inimaginable y trasuntan la existencia de personas –de alguna forma hay que llamarlas- con entrañas de una perversidad absoluta. Habrá claro diagnósticos psiquiátricos de otra naturaleza y más aproximados para describir la maldad humana acumulada en este tipo de asesinos.
Preocupa además la actuación de las autoridades electas y/o designadas para cumplir la delicada tarea de procurar la seguridad de las personas que gobiernan. Si son incapaces de impedir crímenes y hechos tan deleznables como los que se están cometiendo a diario en el país, tendremos que castigarlos, de algún modo. Ya sea mediante su relevo, la presión pecuniaria, la protesta pública e incluso la denuncia penal por negligencia criminal e incumplimiento de deberes. Son nuestros empleados y les pagamos y muy bien pese a la cacareada austeridad. Hay que exigirles cuentas puntuales no sólo en el manejo del presupuesto público, sino también en el cumplimiento de sus trabajos y obligaciones tal y como se hace con cualquier empleado o asalariado.
Como ciudadanos también estamos obligados a trabajar, a actuar. Como patrones tenemos que exigir el cumplimiento de las tareas encomendados a nuestros empleados en los distintos niveles de gobierno. El que no cumpla su tarea que se vaya. Basta ya de tanta incapacidad e incumplimiento de los empleados del Estado, que también se amafian y protegen entre sí.
Otra. Hay que exigir castigo legal para la mafia criminal –una igual o peor que la mafia del poder- que se ensaña contra tantos mexicanos. Pamplinas eso de abrazos y no balazos. Hemos tomado a broma ese pronunciamiento, pero es gravísimo en voz de un jefe de Estado. Hay que también exigir seriedad del Jefe del Ejecutivo. ¿Qué es eso de guácala, fuchi caca y los voy a acusar con sus mamacitas? Apena escuchar a un presidente –el que sea- expresar esa jerigonza. Es reprobable y de pésimo gusto. No pasa ni como chascarrillo o lenguaje coloquial en un jefe de Estado.
La economía. Se trata de un asunto clave para México y cualquier país. Los números no mienten y mucho menos tienen ideología y tampoco filosofía. ¿Se crece o no? Ese es el punto. México sigue acumulando atraso y miseria. Seamos serios. No se trata de hacer leña de López Obrador aunque él insista en victimizarse. México necesita generar una economía fuerte y en desarrollo para atender los enormes atrasos de la mayoría de sus habitantes, de su población. Tenemos como mexicanos el reto de hacer economía y asumir esa tarea como una obligación personal y social. Nada ganamos y sí mucho perdemos al convertir a ciudadanos en limosneros o pedigüeños. En cada ciudadano hay un productor en potencia de riqueza individual y social. Que el gobierno haga lo suyo y cada mexicano su parte. Hay que desparasitarnos económica y socialmente. Ya es tiempo.
Salud. Corresponde al gobierno en este caso crear una infraestructura médica-hospitalaria para permitir –que no garantizar- el cuidado de la salud de la inmensa mayoría de los mexicanos. A nosotros también nos toca cuidar nuestras condiciones orgánicas y mentales. Una responsabilidad más como ciudadanos. Niños, jóvenes, adultos y ancianos debemos disponer de información adecuada para preservar la salud, el mayor patrimonio de nuestra vida y a veces el más intangible e imperceptible.
Educación. Se incuba en las aulas pero también y de manera especial en cada uno de los hogares. Requerimos con urgencia la comprensión de que la formación de una persona de calidad implica esfuerzos personales, familiares, sociales y gubernamentales igualmente de calidad. Hay que empezar y hacerlo en círculos sociales cada vez más amplios. Sería una excelente inversión el fomento en la educación y la formación humana en México.
Hay otras muchas más tareas para construir un mejor país, pero podríamos comenzar por tomarnos en serio. Tenemos un país excepcionalmente dotado. Nos falta construir una población de mejor calidad ciudadana. El reto es de todos. No sólo de un gobierno y menos si éste se comporta y/o actúa a la defensiva en cualquier asunto o tema nacional.

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@RobertoCienfue1