Los pañitos de Mancera

SINGLADURA

Mancera y su equipo siguen sin dar pie con bola en materia de combate a la contaminación. La víspera, con más de un millón de autos fuera de la circulación, el ozono repuntó a 150 puntos y puso en evidencia total el fracaso de las acciones anunciadas apenas unas hora antes por el gobierno de Mancera para contener el veneno que respiramos los chilangopolitanos.

Ante el fracaso, se echaron la puntada de amagar con la parálisis de otro millón y pico de autos. Calcomanías rojas y azules quedarían confinadas en sus casas. Es probable que cuando éstas líneas vean la luz pública, se cumpla el amago capitalino.

El gobierno mancerista echó la casa por la ventana al ofrecer la gratuidad del transporte en tren ligero, RPT y trolebuses, éstos últimos un buen servicio aun cuando se encuentren ya saturados. Pobres elefantes eléctricos bajo el gobierno de Mancera.

La medida, si bien un alivio para muchos capitalinos, refleja la incongruencia de las acciones de Mancera. Se ofrece gratuidad en el transporte en cierta forma para contrarrestar la ira de los capitalinos, pero se esquilma al contribuyente capitalino con un saqueo de sus escasos recursos a través de infinidad de artimañas, ideadas por el gobierno de Mancera, incluyendo el alza de las tarifas del metro y por el otro lado se ofrece transporte gratuito, que no lo es porque mover cualquier vehículo tiene costos que una vez pasada la contingencia, se sacarán de alguna forma de las faltriqueras capitalinas. Usted lo verá.

¿Qué hacer? Eso deberían responderlo en primer lugar Mancera y su equipo de colaboradores. Por ello cobran y bastante bien por cierto.

Es hora de instrumentar un plan de largo aliento para la ciudad de México que impida el colapso de ésta y que además conjure el riesgo de que miles de personas que aqui habitamos enfermemos más temprano que tarde como consecuencia de la indolencia de los gobernantes, más preocupados por su futuro que por la gente que dicen gobernar.

Hay que darse cuenta de que la ciudad de México llegó hace años al límite de su crecimiento. Es hora de que la capital del país deje de ser el botín de los gobernantes. Hay que parar la hecatombe que se avecina y los peligros que entraña para quienes habitamos una ciudad envenenada.

¿Podrán entender esto los gobernantes? Que asuman sus responsabilidades en caso contrario, incluyendo la posibilidad de denuncias penales por la enfermedad o muerte de capitalinos.

Estamos respirando veneno y los gobernantes, con Mancera al frente, sólo aplican pañitos calientes. Es tiempo de poner en marcha con el gobierno federal un plan de desconcentración urbana. Quizá se piense que es exagerado mi planteamiento, pero estamos ante el enorme peligro de que haya muertes y/o enfermedades. Para impedirlo ya no queda tiempo. La ciudad está desbordada y el aire es sólo un reflejo.

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