La indefinición ideológica: tónica de la XXII Asamblea Nacional del PRI

EL ESTADO Y SUS RAZONES

La indefinición ideológica: tónica de la XXII Asamblea Nacional del PRI

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El próximo día 12 de agosto, el Partido Revolucionario Institucional (PRI) celebrará su XXII Asamblea Nacional. Los temas a tratar son variados y, muchos de ellos, son motivo de revisión en cada una de las Asambleas, a fin de adecuar al partido —presuntamente—  a las condiciones políticas actuales del país.

Durante esta asamblea, al igual que en las dos anteriores, se revisarán los documentos básicos, como son la Declaración de Principios, los Estatutos, el programa de acción, la visión del futuro y, a más novedosa: la de rendición de cuentas. Hoy, la gran expectativa se centra en la mesa de Estatutos, donde se definirán las reglas para la designación del candidato a la Presidencia de la República. Sin embargo, hay un asunto que no genera tanta expectativa pero que debiera ser de la mayor importancia para los priistas: la declaración de principios, o la base ideológica del Partido.

Hace ya varios ayeres, el PRI entró en un marasmo ideológico. La indefinición, disfrazada de ideología de centro, se hizo presente en su apartado dogmático, abriendo la puerta a políticas acomodaticias, ajenas a su devenir histórico, pervirtiendo su origen como instrumento de la Revolución Mexicana. Dejó de lado el ideario revolucionario para sustituirlas por el Consenso de Washington, so pretexto de una modernización que habría de traer bienestar y desarrollo. Promesas que —a la fecha y tras casi cuarenta años de implementación— no se han cumplido y que parecen estar muy lejos de ser realidad.

Pese al gran rompimiento que representó la creación de la Corriente Democrática del priísmo, que desembocó en la más grande escisión que ha sufrido este partido político en su historia, el PRI sigue sin atender la imperiosa necesidad de establecer una cohesión ideológica que le permita, verdaderamente, sentar las bases para despuntar hacia la consolidación del proyecto de nación de la Revolución Mexicana. Hoy, pareciera, se ha vuelto una agencia electoral.

La postura acomodaticia de mantenerse en la indefinición ideológica, desgraciadamente ha propiciado que el priísmo carezca de identidad. Por igual defienden posturas neoliberales a ultranza, que postulados de reivindicación social que obligan al Estado a participar en la vida económica nacional; se pronuncian por la educación laica, gratuita y de calidad brindada por el Estado, al tiempo que defienden el derecho de las iglesias por impartir educación con “ideologización religiosa”. Igual atacan las legislaciones progresistas; al tiempo que defienden las posturas ultraconservadoras, negando así su condición de partido con ideología de izquierda.

Por desgracia, al príismo le ha ganado el pragmatismo a ultranza en detrimento de su legado histórico. Desde Jesús Reyes Heroles, el partido no ha gestado ideólogos, sólo operadores políticos. Ya no genera propuestas de avanzada, sólo defiende posturas que hoy —parecieran— estar plagadas de un grosero conservadurismo.

Esta Asamblea podría ser el inicio del reencauzamiento ideológico del PRI. Sin embargo, todo parece indicar que será la estridencia de la definición del candidato a la Presidencia de la República y el pragmatismo desmedido, los que ordenarán los destinos del partido que debió ser el instrumento para materializar la esperanza de millones de mexicanos que confiaron en las proclamas de la Revolución Mexicana.

@AndresAguileraM

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